Progres contra Torrente

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto CRÓNICAS DEL GRAFENO

OPINIÓN

Fotograma de la película «Torrente presidente», de Santiago Segura.
Fotograma de la película «Torrente presidente», de Santiago Segura. ATRESMEDIA / SONY PICTURES | EUROPAPRESS

26 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace cinco años, El buen patrón, protagonizada por Javier Bardem, fue la gran vencedora de los Goya. Se llevó los premios de mejor película, dirección, actor, guion original, montaje y hasta música. Me pregunto cuántos cabezones conseguirá Torrente presidente en la gala del próximo año, e, incluso, si será elegida como representante española para los Óscar, como el filme de Fernando León de Aranoa. Lo tiene difícil, y eso que ambas comparten muchas similitudes. En El buen patrón, recordemos, Bardem encarna a un empresario que, bajo una fachada de persona íntegra y preocupada por sus empleados, es un perfecto capullo. Controlador y cínico, exige obediencia ciega a sus trabajadores y no tiene escrúpulos a la hora de ejecutar despidos. Además es mujeriego, machista, manipulador e hipócrita. El mundo del cine, cuya imparcialidad ideológica está fuera de toda duda —no hay más que ver cómo lisonjea en su fiesta anual al presidente del Gobierno—, elevó a los altares esta «comedia dramática» que en realidad es una sátira sobre el poder económico. Torrente presidente también es una parodia, en este caso del mundo de la política. Y aunque es un personaje de ficción, a cierto sector de este país le escuece la popularidad de este expolicía zafio, corrupto, machista, racista, adicto a las drogas, las prostitutas y el alcohol, que identifica con Vox y con sus votantes. Así que los progres han decidido matar al padre, esto es, a Santiago Segura. El crítico de la Ser hizo spoiler sobre los cameos de la película —uno de los grandes reclamos de la saga—, las redes sociales han filtrado escenas protegidas por derechos de autor, y Àngels Barceló comentó que «muchos actores están haciendo de ellos mismos porque son auténticos cuñaos». «Soez», «bochornosa» y «humor oxidado para idiotas» son algunos de los epítetos que le han adjudicado, y que por tanto hacen extensivos a los más de dos millones de espectadores que han acudido al cine a verla. La polémica no hará sino aumentar la taquilla. Torrente arrasa porque la gente inteligente asume que es una exageración de nuestros peores vicios y de una realidad que no es blanca o negra. Y los únicos que no se ríen son aquellos que, en su sectarismo, no ven más allá del carné del partido que llevan en la frente.