La frontera pendiente del Guardés

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El equipo de Ana Seabra, en una temporada para enmarcar, busca saldar su cuenta desde mañana en la final de una European Cup que perdió en el 2023

16 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

A Guarda es un municipio de 9.970 habitantes, según la última revisión del padrón del 2025, que ya ha visto a su equipo ganar una liga, llegar a dos finales de la Copa de la Reina y a otra de la EHF European Cup. La de mañana será la segunda, en la misma competición continental y con el firme propósito de conseguir el primer título europeo después del subcampeonato del 2023.

Las guardesas partieron ayer de la localidad costera para pasarse catorce horas de viaje hasta llegar a Eslovaquia, donde mañana (16.00 horas, TVG2) afrontarán la ida de la final a doble partido ante el Michalovce, un clásico de la competición que también tiene la gloria pendiente. La vuelta será siete días después en el feudo A Sangriña.

 El Atlético Guardés ha firmado una temporada para enmarcar de la mano de Ana Seabra, que no continuará el próximo curso, y ahora busca la guinda del título. Las de O Baixo Miño aguantaron con vida en las tres competiciones hasta las últimas instancias: cayeron en el playoff de cuartos de la liga ante el Porriño en el duelo fratricida, llegaron a la final de la Copa del Reina el pasado domingo ante el Bera Bera y seis días después, están en capilla para otra final.

Además, en un año de cambios, con la llegada de seis nuevas jugadoras: la portera francesa Amandine Balzinc, que ha dado auténticos recitales (el último en la semifinal de Copa); su compañera de oficio Sabina Mínguez; la cubana Lorena Téllez, una cañonera; Ariana Portillo; Nerea Gil y Rosane Serrano. Y en Navidades repescaron a la incombustible África Sempere, una de las supervivientes de aquella final.

«Es el último reto de la temporada para este equipo. Tenemos muchas ganas de conquistar esta copa, pero también sabemos que enfrente hay un equipo motivado y con recursos. Tenemos que hacer un buen resultado en Eslovaquia y traer la competición viva a casa», comentó la lusa Ana Seabra, que ya vivió la primera final continental como primera entrenadora y ahora dispone de una segunda oportunidad.

Dominio abrumador

El Guardés presenta una hoja de ruta inmaculada en la European Cup, con siete victorias y un empate en ocho partidos. En la primera ronda accedió a jugar los dos partidos ante el Bayaca en Bulgaria por motivos económicos y le endosó un global de 84-43 a su rival de turno para ganar con un margen de 41 goles. Las italianas del Erice tampoco fueron rival y cayeron en los dos partidos.

La competición continental se puso seria en cuartos, cuando el Elche, de la liga española se cruzó en su camino. En la ida, las de Seabra ganaron por un gol (21-20) y ese tanto terminó por convertirse en decisivo al registrarse un empate a 20 goles en la vuelta. Las semifinales también depararon un cruce con un rival de la liga doméstica, un Málaga que lo ha ganado todo, y que, en esta ocasión, perdió los dos partidos con las gallegas: 24-26 en la ida y 26-23 en la vuelta.

Ahora, le espera un clásico del balonmano continental como el Michalovce, un equipo que también sabe lo que es jugar y perder una final continental. Le pasó dos años atrás, con el Elche. En semifinales, lograron remontar cinco goles ante las turcas del Bursa Büyüksehir en un encuentro marcado por la actuación de la portera Iryna Yablonska, que superó el 51% bajo palos, con 19 paradas.

La segunda final continental es la culminación de un proceso de crecimiento de un Guardés que, fundado en 1967, tardó tiempo en llegar a la élite , pero cuando lo hizo, en el 2012, fue para asentarse de tal manera que en el 2017 ya estaba ganando una liga y que desde su primer año ha conseguido normalizar su presencia en las citas continentales. Ahora, le queda la última frontera.

«Tenemos una espina clavada desde hace tres años»

Cristina Cifuentes, conjuntamente con África Sempere y María Sancha, es una de las supervivientes de la final perdida en Turquía en mayo del 2023 ante el Antalya Konyaalti por trece goles (33-20). Cada vez que han tenido oportunidad, las tres han verbalizado que tenían una cuenta pendiente en Europa y en menos viaje la pivote volvió a recordarlo: «Tenemos muchas ganas de que llegue el domingo, vamos con ilusión. El equipo está en una dinámica muy positiva después de haber conseguido el subcampeonato de la Copa de la Reina y ojalá podamos ganar para venir un poco más tranquilas para la vuelta y conseguir ese título europeo, que tenemos esa espina clavada de hace tres años». Cifuentes, lesionada de gravedad a principios de temporada, todavía no ha vuelto a pisar parqué, pero quiere ayudar a toda costa en Eslovaquia. En este duelo podría tener sus primeros minutos.

En el caso de África Sempere, el premio sería doble, porque la alicantina ya estaba retirada, aunque se había quedado a vivir en A Guarda alejada del balonmano; precisamente, la larga lesión de Cristina Cifuentes hizo que el club la reclamase y ella no se podía negar, si bien le costó reencontrase a nivel físico. Pero desde del primer día tuvo claro en sitio a dónde dirigir el foco de la temporada. «No puedo engañar, tengo una espina clavada con Europa, es una de las competición que quiero ganar», comentó.

Ana Seabra, que el próximo curso entrenará al Aula Valladolid, también estaba en el banquillo en la final perdida y desea como nadie la venganza. «La Copa de Europa es la prioridad», dijo cuando el calendario se agolpaba y no daba tregua. Y si algo ha tenido el Guardés, ha sido constancia y continuidad en una temporada de 40 partidos a la que le restan dos episodios. Puede que los más importantes en su historia.