La atomización de la producción limita el acceso al mercado internacional de flores y plantas «made in Galicia»

M. Cedrón REDACCIÓN

AGRICULTURA

Martina Miser

La estrategia para dinamizar un sector con gran presencia en A Coruña y Pontevedra dice que Galicia tiene condiciones que favorecen este tipo de producción

03 abr 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando se habla de producir flor y planta ornamental, «Galicia ten características únicas polas súas condicións climáticas e edafolóxicas dentro do sector español, pero tamén enfronta limitacións que impactan na súa capacidade competitiva no contexto nacional e internacional». Esa es una de las reflexiones recogidas en la Estratexia para a Dinamización do Sector da Planta Ornamental e Flor Cortada, elaborado por la Fundación Juana de Vega para la Consellería do Medio Rural. Y una de las limitaciones con las que se encuentra a la hora de acceder al mercado exterior es la «notable atomización e escasa cooperación entre productores», lo que compromete la eficiencia del sector. De ahí que el documento sugiera entre otras cosas, «a dixitalización, o asociacionismo e a aposta pola sostibilidade» para mejorar esa competitividad que le abra la puerta al mercado exterior.

La comunidad gallega cuenta, según los datos recabados en el documento presentado ayer en Santiago, con unos 160 operadores que cultivan flor o planta ornamental, de los que un centenar realizan labores productivas. La mayor parte de estas explotaciones están ubicadas en las provincias de A Coruña y Pontevedra. El 43% de las explotaciones están en la primera de estas provincias, mientras que en la segunda están el 40%. En Ourense, en cambio, hay solo 15, el 11% del total; en Lugo, son aún menos: 8, que representan el 6%. Y la superficie media de cada una de esas granjas es de unas 6,77 hectáreas, un tamaño inferior al de las que están ubicadas en otras comunidades productoras: Comunidad Valenciana (13,6 hectáreas) o Cataluña (11,35 hectáreas).

En el terreno de la planta ornamental, Galicia comenzó en el 2015 una reducción de la superficie dedicada a esta producción, que desde ese año cayó en un 23,27%, quedándose en 488 hectáreas. Esa merma de superficie implicó también la caída del número de plantas en un 16,4%. En el 2022 de invernaderos gallegos salieron 18,73 millones.

Por contra, el cultivo de flor se incrementó ligeramente, un 4,23%. Y la producción creció también un 8,6% hasta alcanzar los 10,58 millones de docenas de flores en ese mismo ejercicio. El valor total de la producción de unas y de otras fue de 82 millones de euros en el 2021, el 9% del valor de la producción total de España.

El problema que acusa la Estrategia es que unos mayores costes de producción, unidos a una menor escala productiva, hacen que la rentabilidad económica de las empresas gallegas del sector sea menor que las de otras comunidades. Pero es que además, como añade el documento, «Galicia depende en gran medida do mercado interno español (80%), mentres que só o 20% da produción destínase á exportación».

Corregir esas carencias es uno de los objetivos de esta estrategia porque, como explicó la titular de Medio Rural, María José Gómez, durante la presentación del documento «o sector da flor e pranta ornamental ten un potencial de crecemento ao que lle queda moito percorrido».

Para echarle una mano en esa carrera la Estrategia identifica otras carencias como que «a formación específica, a todos os niveis e en áreas claves para o sector é insuficiente, o que afecta a preparación técnica dos profesionais presentes e futuros do sector». Además dice que aunque «Galicia conta con condicións climáticas favorables, enfróntase, do mesmo xeito que outras rexións, a normativas estritas no uso de plásticos e fitosanitarios». Por eso, sugiere adoptar «tecnoloxías de rega eficiente e substratos ecolóxicos, e adaptar a lexislación de fitosanitarios ás características e necesidades do sector podería mellorar a sostibilidade a longo prazo». Los técnicos que elaboraron el documento también detectaron que «o apoio da PAC foi limitado, e o sector pide unha intervención sectorial específica para acceder a fondos e fortalecer a súa posición competitiva».

Las medidas

Pero al mismo tiempo aporta medidas enfocadas a la mejora de la competitividad, incrementando la formación en toda la cadena de valor o fomentando la investigación o la innovación. Algunas de sus sugerencias son, por ejemplo, promover el mayor tamaño de los productores o fomentar la diversificación del material vegetal producido. También propone el documento mejorar la homogeneización y calidad de las plantas o promover la contratación de personal formado en el sector, fortalecer la cooperación y la articulación de la cadena de valor para poder aumentar la presencia en los principales mercados nacionales e internacionales.

Pero más allá de todo esto, el camino hay que empezar a recorrerlo unidos porque, como dijo la conselleira de Medio Rural durante la presentación, «este sector ten futuro».