Villamanín, el pueblo de León al que el gordo de la Lotería sentó fatal: «Ha sido un infierno y esto no se olvida. Se ha roto la convivencia»
SOCIEDAD
La comisión de fiestas que organizó la venta de participaciones y vendió más de las que tenía por error renuncia a sus premios para calmar las aguas
27 dic 2025 . Actualizado a las 16:26 h.«Fue duro encontrarte cara a cara a gente que te escupa las frases y que hasta ayer la tenía como amiga». La dura reunión de este viernes 26 de diciembre en la localidad leonesa de Villamanín ha dejado al pueblo completamente dividido. La comisión de fiestas, integrada por unos diez jóvenes y tres adultos, se dio cita a las 18.00 horas con los portadores de papeletas premiadas con el gordo de la lotería de Navidad, el 79432, para poner sobre la mesa lo que había ocurrido.
Tras una complicada intervención de los más jóvenes que dieron cuenta de cómo uno de los tacos no se había entregado al lotero de La Pola de Gordón, comenzaron las interpelaciones de los vecinos. Algunas en tonos correctos, y las menos —pero las más ruidosas— que clamaron por un juicio público. «Imagínate estar ahí con tu hijo de 20 años y aguantar todo eso», relata a este medio uno de los presentes. A pesar de todo, hoy asegura estar «mucho más tranquilo» y relata que es la primera noche que duerme desde que se enteraron de lo ocurrido. «Hemos estado sin poder comer ni dormir e intentando buscar una solución para todo el pueblo», asegura.
Se sienten arropados «por la mayoría del pueblo» y algo abrumados por toda la repercusión del hecho, pero que también ha servido para ver que «en la mayoría de los casos la gente entiende que fue lo que pasó». Y aunque las redes sociales tienen comentarios de todo tipo, «en un 99% apoyan y critican el trato que se ha dado a los chicos».
Un pueblo roto
Muchos han sido los vecinos que comentan que el pueblo «ha quedado roto» después de esta situación y no tanto por la pérdida de cuatro millones de euros de los 35 millones que habrían tocado en la localidad, sino por la reacción que han tenido algunos vecinos en esa reunión en la que han ido contra un grupo de estudiantes entre 18 y 25 años.
Uno de los implicados insiste en que tras la reunión «nos sentimos arropados mucho y por mucha gente, pero la que no arropó nos hizo mucho daño». Y para un pueblo de unos 300 habitantes esta situación «no se va a olvidar nunca», porque quiénes dieron la cara se vieron sometidos a un escarnio público. «Fue duro encontrarte cara a cara a gente que ayer la tenía como amiga», relata con visible tristeza mientras lamenta: «Tuvimos que aguantar cosas, que no habíamos aguantado a nadie».
Todo ello duele más cuando el grupo fue quien logró que el pueblo celebrase el gordo de la lotería y que a lo largo de los últimos años haya celebrado tantas actividades. «Nos hemos matado por el pueblo» y ahora se les paga así. El ánimo de los integrantes de la comisión ha quedado muy dañado y los que más lo van a sufrir serán aquellos vecinos que, a pesar de querer repartir la pérdida entre todos, ahora se van a quedar sin fiestas.
Pero de todo se aprende y esta situación ha dejado claro quien es quien en el pueblo. «Lo más grande es que un niño de Villamanín te escriba animando o gente con la que nos hemos cruzado por la calle y nos anima y nos apoya», reconoce. Pero en el recuerdo también quedarán esas tres horas que «fueron un infierno» y en las que se perdieron muchos amigos. «Los chicos de la comisión han entregado llorando sus papeletas con las que tenían el inicio de su futuro y mientras hemos aguantado horas cosas que nos dijeron que no le deseo a nadie. Esto no se olvida. Esto ha roto la convivencia que teníamos».
El vecino de Villamanín insiste en que seguirá yendo al pueblo «y con la cabeza alta» porque nunca hubo mala fe, pero lo que seguro se acabarán serán las fiestas y actividades que nadie tiene fuerzas para querer organizar.
Un acuerdo «positivo» que la comisión «va a cumplir»
El vecino de la localidad, que prefiere mantenerse en el anonimato, considera que el acuerdo puede ser positivo para todos. La propuesta inicial era que un décimo que se compró a nombre de la comisión se entregase para costear parte de la falta de los cuatro millones y el resto lo perdieran entre todos los vecinos. Un acuerdo que podía suponer la pérdida de un 6% y una cantidad cercana a los 5.000 euros.
Pero esto no les valió a algunos de los vecinos que a la reunión «iban a por todas» como declararon antes de entrar en la misma. Finalmente, se presionó a la comisión para que entregasen sus propios décimos y participaciones —algunos incluso llegaron a pedir las de sus familiares— logrando así dos millones de euros. El dinero se depositará en los juzgados y los agraciados cobrarán un 10% menos del premio, si de aquí al 22 de marzo no hay denuncias a los integrantes de la comisión se repartirá el resto del dinero entre todos.
Con esto el asunto parece zanjado. Aunque no tanto en el plano sentimental. Y es que, después de lo vivido durante horas en el Hogar del Pensionista de Villamanín, el pueblo no volverá a ser el mismo.