Ellos son el motor del parador más visitado de España: «Se naces aquí, sabes os segredos»

Gladys Vázquez REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Parte del equipo del Parador de Muxía posa en la entrada del recinto
Parte del equipo del Parador de Muxía posa en la entrada del recinto basilio bello

Más del 75 % del personal del alojamiento de Muxía es de la Costa da Morte

30 nov 2025 . Actualizado a las 15:26 h.

Una pareja de turistas mira a través la cristalera del parador. «Esto es impresionante», comentan. Y eso que el día está gris y la lluvia no cesa. La vista merece el piropo. Muxía, en primer plano. Abajo, la playa de Lourido. En esta parroquia con el mismo nombre del arenal se alza imponente el único parador con nombre de destino: el Parador da Costa da Morte. Como capitán del barco nos recibe su director. El fisterrán -de Sardiñeiro para más señas- Julio Castro es un veterano. En Paradores desde 1996, ha pasado por el Hostal dos Reis Católicos, Vilalba y Santo Estevo. «Despois de tantos anos esperando este aloxamento, dixen: temos un meigallo». Julio se refiere a la odisea que fue este edificio. Promesa del Prestige, hubo que esperar 18 años para verlo en pie. El equipo entró a trabajar el 1 de febrero del 2020 y allí se quedaron confinados por la pandemia. Normal pensar que era un meigallo. Cinco años después, el Parador da Costa da Morte es el más visitado de España. «A clave está no equipo. Máis do 75 % son desta zona e a xente de aquí defende moito a súa terra. Nótase na paixón que lle poñen. É importante. Cando naces aquí, sabes todos os segredos», apunta su director con argumentos. Y es que una pequeña Costa da Morte mueve el edificio. Son su propia comunidad. Su jefa de cocina, Paloma Riveiro, puede decir que cerró el círculo. «Eu son de Muxía e vivín o proceso enteiro. Desde a primeira pedra ata entrar a traballar aquí o día un». Y hay más. El parador está construido sobre terrenos de la familia de su padre. «Pensamos que non o ían terminar. Hoxe é un motor para toda a Costa da Morte. Eu son de familia de hostaleiros e fun testemuña de como cambiou o turismo. Os negocios esíxense máis».

Paloma presume de su zona también en sus platos, añadiendo al menú producto del día. «Na cociña o que máis me importa é falar das raíces e de onde vimos. Que vexan o produto que temos. A miña influencia na cociña foi miña nai. Aquí non enmascaramos nada nos pratos, pero si que lles damos unha voltiña, pero que sexa sinxelo, sen complicacións».

En su equipo, en los fogones, está Roi Búa. De 25 años, de Muxía y de familia de marineros, empezó como becario en este alojamiento. «Está mal que o diga, pero como non vai vir xente a esta zona. Todo é fermoso, temos o mellor produto e o parador é moderno. Por algo estamos sempre a tope».

Roi Búa, en la cocina del Parador da Costa da Morte
Roi Búa, en la cocina del Parador da Costa da Morte G.V.

Roi y Paloma son solo dos de los casi 60 trabajadores que tiene el hotel y han sido testigos de cómo hasta mediados de octubre, la ocupación llegó al 99 %. Encontrar sitio en una de sus 63 habitaciones es complicado. Este mismo fin de semana lleva semanas agotado. Y aunque el precio no es el de temporada alta, no hay nada por menos de cien euros. «En xaneiro temos o 70 % das reservas de agosto feitas. A xente apura cada vez máis. Decatáronse de que non hai sitio. Por visitantes, case o 30 % da xente que ven é estranxeira», dice Julio.

¿Es caro el parador?, le preguntamos a su director. «Para os de fóra non é caro. Temos tanta demanda que vemos que o cliente paga ben este prezo», responde.

Julio Castro es el director del Parador da Costa da Morte desde su apertura, en el 2020
Julio Castro es el director del Parador da Costa da Morte desde su apertura, en el 2020 ANA GARCIA

Tienen además, mucho cliente fiel. Antonio Mendaña, natural de Viveiro y casado en Fisterra, da fe. Tanto él como su esposa son camareros en el parador. El nombre de Toni, el más mencionado en las encuestas. «La cercanía no es solo poner el plato en la mesa. Les presentamos el producto y vendemos la zona», explica.

Él llevaba tiempo trabajando en A Coruña, también en hostelería, pero la zona le enamoró. «La pandemia influyó mucho para dar a conocer esta zona porque escapa de las zonas masificadas. En la pandemia vinieron por primera vez y descubrieron la tranquilidad, los servicios... y que el parador ayudó mucho al entorno. El resto de empresas se pusieron las pilas», analiza Toni.

Antonio Mendaña trabaja como camarero
Antonio Mendaña trabaja como camarero G.V.

Aunque lo contemporáneo del edificio, obra de Alfonso Penela, provocó ciertas dudas, ha sido un acierto. «A xente pide habitacións con vistas. Dicímoslles que faremos o que podamos. Claro, non saben que todas teñen vistas», se ríe el director, que nos asegura que él mismo responde a los comentarios que los clientes dejan en las encuestas, sean buenos o menos buenos.

Nerea Bermúdez también está en primera línea. Tiene 23 años, es de Cabana de Bergantiños y trabaja en la recepción. Para ella, parte del éxito está en la ubicación y en el estilo del hotel.

«Non é o típico parador. É moderno, está na natureza e ten estas vistas. De camiño xa van vendo o fermoso da Costa da Morte».

Ella hizo sus prácticas en el parador y, tras un período en Zaragoza, se siente en casa. «Non tiña pensado se quería quedar cerca da casa, pero en Muxía síntome querida, como en familia. E xa se estou preto da miña auténtica familia, moito mellor».

Mila Lago es la encargada del spa
Mila Lago es la encargada del spa G.V.

Mientras la recepción es un ir y venir, Mila Lago, también de Muxía, dirige ese oasis llamado spa. «Aquí vés a relaxarte, pero a xente ve as vistas e alucina». Ella disfruta de haber vuelto a casa. Su trabajo estaba en A Coruña y el parador le dio la oportunidad de volver. Por fin podía dedicarse a lo suyo y en casa. «Levaba moito tempo con morriña e non podo estar máis preto. Foi una lotaría».

Estos días calientan ya motores para la gran fiesta. El 31 de diciembre el parador estará reventar. Jorge Catalán es una rara avis. El gobernante del hotel es de Castellón, «pero también de Galicia, porque es mi séptimo destino en pisos». Él disfruta especialmente el fin de año. «Acabamos bailando con los clientes. Muchos repiten y te cuentan cómo le ha ido a sus hijos de un año a otro». Jorge es quien abre cada día este hotel. Su nivel de entrega hacia el cliente llama la atención. «Los hay que vienen cinco veces al año. ¿Cómo no voy a saber cuántas perchas necesitan?», remarca. También intenta no perder detalle en lo que tiene que ver con sus compañeras de la limpieza. «En los hoteles, que todo esté perfecto, se da por hecho, pero da mucho trabajo. La limpieza es de lo más valorado así que, cuando los clientes dejan algún comentario, se lo imprimo a las compañeras y se lo dejo en el tablón diciéndoles que son las mejores».