Alumnos ourensanos plantan más de un centenar de carballos en montes quemados

SOCIEDAD

El proyecto recupera espacios castigados por incendios en Cualedro y Oímbra

31 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Ya está aquí la primavera y los colegios que tenían plantaciones previstas dentro del programa de educación ambiental Voz Natura de La Voz de Galicia no han querido demorar más las salidas. En cuanto el sol secó un poco el terreno, los escolares se echaron al monte —nunca mejor dicho—.

En el comunal del municipio ourensano de Cualedro ya tiene medio centenar de árboles más. Alumnos de infantil y primaria del colegio de Medeiros (Monterrei) se unieron a los locales del centro Vicente Risco dispuestos a trabajar duro para darle nueva vida a una parcela cedida por los comuneros para su reforestación. «Esta zona quedou arrasada por un incendio tremendo anos atrás e por iso a eliximos. Levamos dúas tempadas reforestando con carballos e seguiremos no futuro», señalaba Jasmín Prieto Simón. Esta educadora social del Centro de Desenvolvemento Rural Portas Abertas coordina la actividad en la que también ha colaborado el Concello de Cualedro que cedió a algunos trabajadores para preparar la zona de plantación y ayudar con la logística.

El proyecto que tiene en marcha el CDR en esta zona de la provincia no se limita a Cualedro. También quieren recuperar un monte del concello de Oímbra castigado por un gran incendio el pasado verano. La plantación se hará en el entorno de la capilla de Santa Ana, que también resultó arrasada por las llamas. A esa cita, que está prevista par las próximas semanas, acudirán los 60 alumnos del colegio local y se colocarán otras tantas plantas de roble. Además, y como ya ocurrió con la actividad de Cualedro, los escolares fabricarán y colocarán trampas para velutinas. La avispa asiática tiene una importante presencia en la zona y desde el CDR Portas Abertas están enseñando a los más pequeños cómo fabricar señuelos para capturarlas e intentar paliar la proliferación de esta especie que se ha convertido en una plaga.

Las quince trampas que se colocaron esta semana las fabricaron los escolares una hora antes de salir hacia la zona de reforestación. Recortaron la parte superior de botellas de plástico y la colocaron de nuevo invertida, a modo de embudo. Dentro echaron un brebaje preparado con vino blanco, zumo de arándanos y un poco de sal. El sistema es simple: en cuanto las velutinas entran atraídas por el olor, quedan atrapadas por la mezcla en el interior del recipiente. «Optamos por esta mestura porque non lle gusta ás abellas autóctonas», aclaró Jasmín Prieto.

Además de colocar las trampas y plantar los árboles, los escolares jugaron a ser detectives de la naturaleza para localizar en el monte las especies que estaban identificadas en unas fichas elaboradas exprofeso para la ocasión. «Viñemos antes a botar unha ollada para ver o que atopabamos no lugar e facer así o xogo adaptado concretamente ao que hai aquí para que realmente a información lles sirva», explicó la educadora social. «Levar adiante todo o proxecto de reforestación sería case imposible sen o apoio de Voz Natura que nos financia dende as plantas ao mineral que botamos no terreo», apuntó. El programa de educación medioambiental que desarrolla la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre cuenta con el patrocinio de la Consellería de Medio Ambiente, la Diputación de A Coruña, la Fundación Alcoa, El Corte Inglés, la Fundación Ramón Areces e Inditex.