Inquisidores

Cristóbal Ramírez

SANTIAGO

09 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

No tengo ni idea de quién es Luis Míguez Macho, que supongo que muy contra su voluntad ha aparecido esta semana en los papeles. Figuraba en la lista de la candidata a rectora Rosa Crujeiras, pero ya no está. ¿La causa? Míguez Macho administraba hace dos docenas de años un blog en el que, según un sindicato estudiantil que no conozco, atacaba el gallego. Así que la censura preventiva —ahora se llama cultura de la cancelación— se ha puesto en marcha. O sea, los intransigentes que reclaman ser portadores de la única verdad.

Después de leer varios posts de ese blog no coincido en nada con ese hombre, entonces (no sé ahora) con ideas tan escoradas a la ultraderecha que difícilmente pueden tener cabida en mi mentalidad. Pero es un ciudadano con todos sus derechos. Parece ser también que estaba en contra de la integración de inmigrantes y desde luego discrepaba del presidente Zapatero, a quien atacaba con más estómago que cabeza. Pues como otros muchos, desde luego. Esa es la característica del sistema democrático: que no todos estamos de acuerdo pero hay que respetar a quien discrepa de nosotros, aunque sea un botarate.

Si la aspirante a rectora lo eliminó de su lista es asunto suyo, como soltar el latiguillo de que quiere una universidad «feminista, inclusiva e comprometida» (luego condenamos con energía los ataques de Trump a las universidades), pero el pensamiento de Míguez Macho, que no hizo un llamamiento a la violencia, puede ser vomitivo porque hasta cuestiona a la ciencia y hay que combatirlo, pero por supuesto desde el respeto que él no muestra en sus textos hacia sus oponentes políticos. En cualquier caso, los aspirantes a inquisidores pueden estar contentos.