Hyundai recupera el concepto de monovolumen a lo grande con este Staria de 5,25 metros de largo y 2 de ancho. Destaca por su amplitud interior y un comportamiento suave y ágil gracias a su nuevo motor híbrido de 224 caballos, junto a una insonorización excelente
25 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Lo llaman monovolumen, aunque a primera vista y por sus dimensiones parece una gran furgoneta futurista, con un capó, recorrido de lado a lado por una tira led, que continúa la línea de inclinación del parabrisas, y la parte trasera cortada a pico. La superficie acristalada es enorme, los faros van situados en la parrilla y los pilotos traseros tienen el clásico patrón de retícula que estrenara hace ya cuatro años el Ioniq 5, aunque aquí en posición vertical.
El Hyundai Staria luce un aspecto imponente con sus 5,25 metros de largo, 2 de ancho y otros 2 de alto, lo que a priori asusta un poco. Monta llantas de 18 pulgadas y dispone de dos puertas delanteras de apertura tradicional y dos grandes correderas —motorizadas— que dan acceso a la segunda y tercera fila de asientos. Puede transportar hasta nueve personas, con la particularidad de que en la primera fila pueden ir sentadas tres, ya que entre la butaca del conductor y la del pasajero hay un tercer asiento de menores dimensiones. Una solución ya utilizada, por ejemplo, por el Fiat Múltipla de finales de los años noventa. En caso de no usarse, el respaldo de este transportín puede abatirse y se convierte en una consola central con varios huecos para dejar objetos.
La habitabilidad interior es extraordinaria, con mucho espacio hasta el techo, que cuenta con dos superficies acristaladas, una abatible en la parte delantera y otra fija y de forma cuadrada sobre la segunda fila. Los respaldos de esta última se abaten en proporción 60:40 (el asiento central es más estrecho) y el de la tercera en una sola pieza, operación que puede hacerse desde el maletero tirando de una cincha. Todos van sobre raíles y se pueden desplazar longitudinalmente y modificar la inclinación del respaldo, por lo que el Staria ofrece una gran modularidad y confort para viajes largos. Las ventanillas de la fila central tienen un vano más pequeño que se abre deslizándolo lateralmente, y las de la trasera disponen de apertura de compás.
El maletero es enorme. Incluso con las nueve plazas ocupadas queda un espacio mínimo de 120 litros hasta la línea de las ventanillas, y con solo dos filas de asientos disponibles esta cifra sube a 831 litros. Su forma cuadrada y lo bajo que está el piso facilita cargar bultos grandes y pesados. El portón eléctrico permite resguardarse debajo a varias personas cuando está abierto —yo mido 1,83 metros y no rozo con la cabeza—, ideal para días de lluvia. Eso sí, hay que dejar espacio detrás del coche, porque mide nada menos que 139 centímetros.
El diseño del salpicadero es más convencional, con una pantalla multifunción de 10,26 pulgadas y, debajo, botones táctiles específicos para el sistema de climatización, que cuenta con un display LCD independiente. Los pasajeros de la segunda fila tienen su propio panel de mandos para regular la temperatura. Los modos de marcha se seleccionan mediante botones y el cuadro de instrumentos es otra pantalla digital de 10,25 pulgadas que se ve por encima del volante. Los acabados son principalmente plásticos duros, tapicería de piel vegana y unos recubrimientos del piso mejorables, lo cual se aprecia en el suelo plano de la plaza delantera central, pelado al carecer de alfombrilla esa zona.
El Staria fue lanzado en el 2022 con un motor diésel de 177 caballos, que el año pasado fue reemplazado por un híbrido de gasolina turboalimentado (1,6 litros y 160 CV) y eléctrico (73 CV). Ofrece una potencia conjunta de 224 caballos que mueven el vehículo con soltura y acelera de 0 a 100 en 10,2 segundos, nada mal para una mole de este tamaño y que pesa 2.275 kilos. La caja de cambios automática de seis marchas está bien escalonada y no se nota perezoso, incluso al pisar a fondo tiene fuerza para hacer adelantamientos con seguridad. Lo mejor es la suavidad de marcha y la insonorización: no se escucha apenas el motor y el ruido aerodinámico es mínimo. Junto a una suspensión tirando a amable, el resultado es una conducción muy agradable, solo hay que preocuparse de encontrar un hueco para aparcar.
Al ser un híbrido estándar no puede circular mucho tiempo en modo sin emisiones, pero el motor eléctrico contribuye decisivamente a esa agilidad de la que hablaba y además consigue un consumo combinado muy reducido, 7,6 litros a los 100 kilómetros. Disponible desde 54.000 euros, la versión más equipada del Hyundai Staria supera los 60.000 euros.
Con hasta nueve plazas en tres filas de asientos, el Hyundai Staria ofrece modularidad y confort para viajar