De derrota en derrota, ¿hasta cuándo?

ESPAÑA

Pedro Sánchez, en el Congreso, tras decaer los dos decretos sobre vivienda propuestos por el Gobierno.
Pedro Sánchez, en el Congreso, tras decaer los dos decretos sobre vivienda propuestos por el Gobierno. Jesús Hellín | EUROPAPRESS

Hace tiempo que el Gobierno entró en el descuento. Pedro Sánchez amenazó hace dos años con «gobernar con o sin Congreso» tras constatar que su «somos más» pronunciado el 23 de julio del 2023 tras quedar segundo en las elecciones era una verdad a medias: eran más para impedir que Feijoo llegara a la Moncloa, pero seguían siendo menos para gestionar.

El resultado ha sido desolador. La legislatura va camino de acabar sin Presupuestos, ni siquiera presentados, a pesar de que la Constitución obliga a formular unas cuentas cada año. El choque entre los distintos poderes del Estado no para de crecer. La corrupción, esa lacra que se come varios puntos del PIB, domina la agenda y afecta a todos los escalones del entorno presidencial, de la familia a los ministros. Ceuta sufre una invasión desde hace dos meses y el argumento de defensa de la Moncloa es que Vivas hizo nueve llamadas, no diez, mientras aún no se sabe cuántos migrantes vagan por sus calles.

El Congreso puso negro sobre blanco la debilidad de Sánchez. Nunca tuvo una mayoría para gobernar. Solo para resistir. En ocho años y medio, apenas ha construido vivienda pública. Quizá este sea el último instante para aferrarse a una bandera que le reconecte con sus bases. Aunque sea a costa de enmendarse a sí mismo y no alargar la agonía de la legislatura hasta el 2027. De lo contrario, seguirán llegando las derrotas.