El rey alerta de la «inquietante crisis de confianza» y reclama ejemplaridad institucional

La Voz

ESPAÑA

El rey Felipe pronuncia el tradicional mensaje de Nochebuena en el que hace balance de un año que ha sido complicado en la política nacional e internacional
El rey Felipe pronuncia el tradicional mensaje de Nochebuena en el que hace balance de un año que ha sido complicado en la política nacional e internacional Ballesteros | EFE

Felipe VI advierte de que los desafíos actuales y la tensión en el debate público provocan entre los ciudadanos «hastío, desencanto y desafección»

25 dic 2025 . Actualizado a las 13:20 h.

El rey Felipe VI ha pedido este martes ejemplaridad en el desempeño del conjunto de los poderes públicos y ha apelado al diálogo y a la convivencia democrática, al tiempo que ha advertido de que los desafíos actuales y la tensión en el debate público provocan entre los ciudadanos «hastío, desencanto y desafección». Por primera vez, el monarca ha pronunciado su discurso de pie. Un mensaje que se convierte en el más corto de los que ha dirigido a los españoles. Lo que no cambió fue el escenario, por tercer año consecutivo ha elegido el palacio en el que reside la Familia Real.

El monarca se ha referido a la «inquietante crisis de confianza» que atraviesan las sociedades democráticas en un contexto internacional convulso, marcado por la crisis del multilateralismo y del orden mundial, una situación que, según ha señalado, afecta seriamente al ánimo de los ciudadanos y a la credibilidad de las instituciones.

Felipe VI ha subrayado la existencia de «líneas rojas» que no deben cruzarse, como el respeto en el lenguaje y la escucha de las opiniones ajenas, y ha reclamado una «especial ejemplaridad» de todos los poderes públicos, además de empatía y de situar la dignidad del ser humano, especialmente de los más vulnerables, en el centro del discurso político.

El rey ha reconocido que los tiempos actuales son «ciertamente exigentes» y ha señalado que muchos ciudadanos perciben cómo el aumento del coste de la vida limita sus opciones de progreso, que el acceso a la vivienda se convierte en un obstáculo para los proyectos de numerosos jóvenes o que la velocidad de los avances tecnológicos genera incertidumbre laboral.

Ante estos desafíos, ha advertido de que la tensión en el debate público alimenta el hastío y la desafección, al tratarse de problemas que «no se resuelven ni con retórica ni con voluntarismo». No obstante, ha recordado que España ha demostrado a lo largo de los últimos 50 años que sabe responder a los retos internos y externos «cuando hay voluntad, perseverancia y visión de país».

El jefe del Estado ha llamado a preservar la confianza en la convivencia democrática y ha alertado de que los extremismos, los radicalismos y los populismos se nutren de la falta de confianza, la desinformación, las desigualdades, el desencanto y la incertidumbre sobre el futuro. En este contexto, ha planteado una reflexión dirigida a todos los ciudadanos sobre qué puede hacer cada uno para fortalecer esa convivencia.

Felipe VI ha insistido en que, en democracia, las ideas propias no pueden convertirse en dogmas ni las ajenas en amenazas, y que avanzar implica acuerdos y renuncias en una misma dirección. Asimismo, ha reivindicado la Transición democrática como un ejercicio colectivo de responsabilidad, coincidiendo con el 50 aniversario de su inicio, y ha destacado el coraje de quienes la protagonizaron.

El monarca ha recordado que aquel proceso surgió de una voluntad compartida de construir un futuro de libertades basado en el diálogo y permitió que el pueblo español asumiera plenamente su poder soberano, culminando con la aprobación de la Constitución.

El discurso se ha pronunciado desde el Palacio Real —por tercera vez durante su reinado— y ha coincidido con el 40 aniversario de la firma del Tratado de Adhesión de España a las Comunidades Europeas, rubricado precisamente en el Salón de Columnas. Ha sido el duodécimo mensaje navideño de Felipe VI, pronunciado de pie y con una duración de algo más de diez minutos, en el que, como es habitual, ha felicitado la Navidad en las lenguas cooficiales.