Ana Fernández: «El vehículo autónomo funciona, pero no podemos fiarnos a ciegas de él»

Bibiana Villaverde
bibiana villaverde VIGO / LA VOZ

VIGO

M.MORALEJO

La catedrática de Telecomunicaciones de la Universidad de Vigo y experta en ciberseguridad investiga cómo proteger la red para impedir injerencias que puedan alterar las decisiones del coche sin conductor o que se pueda espiar a sus ocupantes

07 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El futuro de la movilidad urbana también se prueba en Vigo. Después de experimentos puntuales, un vehículo autónomo está a disposición de los ciudadanos desde hace un mes en el campus de la Universidad de Vigo. Es 100 % gallego, fabricado por el Centro Tecnológico de Automoción de Galicia (CTAG) con sede en O Porriño. Si uno lo puede ver, tocar y subir a bordo, ¿por qué hablamos del coche sin conductor en futuro? La respuesta la tiene Ana Fernández Vilas (Cangas, 1971), catedrática de Telemática e investigadora de AtlanTTic experta en ciberseguridad.

Una de las asignaturas pendientes de esta tecnología es garantizar que no se puede hackear o espiar. El otro reto es la velocidad en las comunicaciones, lo que se conoce como latencia. Cuando se presentó el programa piloto, Fernández Vilas era la única mujer en un equipo de especialistas de rango internacional que estaba desarrollando una tecnología puntera. «Una vez que el vehículo está conectado, su perímetro ya no es físico, podemos acceder a él desde puntos con conexión 5G. Hay que dar seguridad a la red para evitar cualquier acceso no autorizado». No es un asunto menor, la situación geopolítica actual demuestra que los métodos de espionaje pueden tumbar gobiernos. Fernández Vilas trabaja para que, en el futuro, esa red que funciona como ojos, oídos y cerebro del vehículo sea imperturbable. Si se manipula, puede llevar a la tecnología a tomar decisiones erróneas.

En Madrid se ha puesto en marcha otro prototipo del CTAG, pero Vigo tiene algo más que hace que el experimento sea más jugoso: el entorno universitario cuenta con un laboratorio de ciberseguridad en redes 5G y 6G para escenarios de transporte inteligente e industria conectada, dirigido por Ana Fernández Vilas y Felipe Gil Castiñeira bajo un convenio de colaboración con la Xunta de Galicia y Amtega dentro del programa Retech del Gobierno.

Los vehículos autónomos son de riesgo alto, igual que una infraestructura esencial como una eléctrica o las operaciones de telemedicina. «En ciberseguridad antes nos centrábamos en la confidencialidad de la información, que no hubiera brechas, ahora lo que más me preocupa es la disponibilidad, que esas comunicaciones sean fiables y estén disponibles todo el tiempo», puntualiza.

En San Francisco ya hay vehículos autónomos conectados circulando en entornos urbanos. La experta cree que con el marco regulatorio europeo se necesitará alguna forma de supervisión humana; por ejemplo, con un control de mando remoto de conexiones ultrarrápidas. De momento, no hay fecha. «No podemos fiarnos a ciegas de ese vehículo. Funciona correctamente, detecta los obstáculos, pero si hay un fallo de energía, un ataque o pierde la conexión, hay que garantizar que funcione». El del campus tiene conductor, por si acaso.

Hoy, este prototipo reconoce las vías, recibe información de semáforos o peatones y es capaz de decidir de manera autónoma si frenar o girar. Fernández Vilas explica que queda una fase más: que los vehículos puedan estar conectados entre sí de forma inmediata. «Hoy se hace con un retardo grande porque el vehículo se conecta a una red o un centro de mando. A futuro, se intercambiarán información de vehículo a vehículo».

La ingeniera es, desde el 2017, coordinadora del máster de ciberseguridad de la Universidad de Vigo. «Todos los perfiles profesionales tienen que tener formación en ciberseguridad, incluso los niños». Ya no hay pautas generales, asegura. «Hace un año podría decirte que controlaras la contraseña, no hacer clic... Pero la IA ya permite suplantar cualquier cosa, ahora lo único es la doble comprobación». Es decir, acudir al mundo terrenal.

Pertenece a la generación que estrenó la Escuela de Telecomunicaciones de Vigo en los 90. Fueron años del bum del centro que coincidieron con los inicios de internet. Se intuía que se necesitaban ingenieros en Telecomunicaciones, pero en los últimos años el porcentaje de las alumnas ha bajado hasta el 22 % actual. «Según el Observatorio de la Ingeniería, las mujeres si no ven el propósito, no se lanzan. El propósito no puede ser conectar cables o hacer programas, ese es el medio. El propósito es, por ejemplo, el coche conectado o la ciberseguridad, que es proteger a la sociedad», ejemplifica.

Elon Musk, Mark Zuckerberg o Tim Cook son los principales CEO del ámbito tecnológico. Todos hombres. «Si miras arriba, hay pocos referentes femeninos. Después está la autopercepción. Cuando preguntas entre estudiantes de ciencias, las niñas tienden a pensar que lo hacen bien porque se lo trabajan mucho, los niños creen que lo hacen bien porque son buenos en la materia». Ella, que es un referente, reflexiona por qué ellas son mayoría en Ingeniería Biomédica y minoría en otras carreras STEAM. «Poner el foco en el fin», apunta como clave para que más mujeres elijan estas carreras y se suban al desarrollo del vehículo sin conductor.

Su canción favorita

«The best day of my life», de American Authors. «La banda no es muy conocida en España. La canción la descubrí por casualidad. Me gusta empezar el día con este mensaje, que va a ser el mejor de tu vida. Incluso en el tiempo en que estamos, confiemos en que la sociedad avanza».