Paco & Lola transforma sus lunares en ventanas que dan visibilidad a las 430 familias de la bodega
SOMOS AGRO

La cooperativa, autora de uno de los albariños más reconocibles, lanza una etiqueta especial por su 20.º aniversario
02 abr 2025 . Actualizado a las 20:28 h.La semana pasada, Paco & Lola desencadenó un pequeño maremoto en el universo enológico de Rías Baixas. La cooperativa de O Salnés, autora de uno de los albariños más reconocibles, aprovechaba la conmemoración de su vigésimo aniversario para anunciar que renunciaba a sus lunares, los característicos redondeles blancos sobre fondo negro que en el 2005 proyectaron sus vinos hacia el mercado internacional, vistiendo su calidad intrínseca con una poderosa capa de visibilidad. Cinco días y un encendido debate más tarde, la firma radicada en Meaño desvela sus verdaderas intenciones. En lugar de suprimirlos, los transforma en ventanas circulares que dejan al descubierto las fotografías de las 430 familias que constituyen su base social.
«Estamos muy orgullosos de ser el vino de los lunares, pero en esta ocasión decidimos quitárnoslos por un momento para mostrar a todas las personas que forman nuestra gran familia», explica la bodega. En apariencia provocador, el principio explicativo que subyace bajo este vigésimo cumpleaños es, en realidad, sencillo: el desnudo de sus topos como vía para ceder el protagonismo a la profundidad que existe detrás de una buena imagen: «La experiencia de los que plantaron cada viñedo y las ideas frescas de los que los reinventaron; el respeto por una cultura milenaria y las mentes innovadoras que se atreven a reinterpretarla». Por esta razón, la campaña que la cooperativa acaba de lanzar juega con una etiqueta conmemorativa que transparenta los simbólicos círculos, tras los que se asoma la imagen «de las 430 familias que cada día se dedican a garantizar que la calidad de sus vinos llegue a cualquier rincón del mundo». Los socios, que a lo largo de dos décadas «han sido el alma de la marca».
En otras palabras, Paco & Lola da un nuevo giro a la relación entre la calidad de sus vinos y el apego a la tierra y a las gentes que les imprimen su carácter, por una parte, y a aquella arriesgada decisión que en el 2005 unió su imagen al diseño innovador de sus lunares blancos, que con el paso del tiempo se han convertido en su seña de identidad. Una etiqueta, subraya la marca, en la que ha contado con el trabajo de Marta Lojo Wine Design Studio.
Presente en cuarenta países, la bodega dispone de 275 hectáreas de viñedos distribuidas en 2.100 pequeñas parcelas de O Salnés. Lejos de constituir un hándicap, la firma sostiene que esta estructura «aporta diversidad y permite la elaboración de vinos diferenciados» dentro de la denominación Rías Baixas. La campaña de aniversario, que pronto añadirá nuevos lanzamientos, está funcionando ya en las redes sociales y empapelando de lunares las calles de varias ciudades.