Investigadores españoles descubren que una lesión cardíaca en la infancia de los padres puede influir en su descendencia

La Voz REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Trasplante de corazón en el Chuac
Trasplante de corazón en el Chuac ANGEL MANSO

El estudio sugiere que el historial quirúrgico de los progenitores es un factor relevante en la evaluación de la salud cardiovascular de los hijos

02 abr 2025 . Actualizado a las 18:35 h.

El estrés en los primeros años de vida puede provocar efectos duraderos que persisten en la vida adulta. Sin embargo, se sabe menos sobre las posibles consecuencias heredadas para la siguiente generación. Ahora, científicos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) y de la Universidad de Berna (Suiza) han descubierto que una lesión cardíaca paterna provoca alteraciones en la función cardíaca de su descendencia. El estudio que demuestra esta relación acaba de ser publicado en la revista Circulation.

Cada año, cerca de 30.000 niños requieren cirugía cardíaca en Europa, por lo que investigar la posibilidad de transmitir la “memoria” del daño cardíaco en la primera infancia a la siguiente generación permitiría avanzar en la comprensión de las enfermedades cardiovasculares y mejorar la forma en que se realizan los historiales clínicos. 

La profesora Benedetta Coppe, docente en la Universidad de Berna y primera autora de la investigación, explica que los resultados del estudio evidencian que la descendencia de los ratones que sufrieron un daño cardíaco presentó alteraciones en la función cardíaca. En concreto, Coppe señala que “la descendencia de los padres lesionados mostró diferencias en el desarrollo del corazón. Esto nos sorprendió, ya que la única diferencia entre las crías era el hecho de que, en un grupo, el padre había sufrido una lesión cardíaca y, en el otro, el padre no estaba lesionado."

La doctora Nadia Mercader, miembro del grupo de investigación del CNIC, indica que la descendencia de padres con daño cardiovascular mostró un remodelado cardíaco mejorado —cambios en el tamaño, en la forma y en la función del corazón— asociado con un mayor volumen de sangre expulsada por minuto. 

En situaciones normales, explica la investigadora española, después de un daño cardíaco el corazón utiliza glucosa como fuente de energía, lo que lleva a una acumulación de lípidos —moléculas responsables de la grasa corporal, entre otras— en el tejido cardíaco. “Curiosamente, la descendencia de padres lesionados acumuló menos lípidos en el tejido cardíaco después de la lesión cardíaca y se observó una mayor cantidad de lípidos en la circulación sanguínea. En conjunto, estas observaciones sugieren una recuperación metabólica mejorada después de la lesión cardíaca”, indica Mercader.

En general, los cambios observados en la descendencia de padres lesionados indican que una intervención quirúrgica en el corazón realizada en las primeras etapas de la vida deja una "memoria" duradera que puede transmitirse de una generación a otra. Los investigadores reconocen que estos hallazgos abren el camino a una mejor comprensión de los impactos de las enfermedades cardíacas y resaltan la importancia de incluir el historial quirúrgico familiar al realizar la historia clínica del paciente.