Resignación entre los feligreses de Ordes: «Volverá a normalidade, pero a normalidade de antes de don Fermín»

Juan María Capeáns Garrido
Juan capeáns SANTIAGO / LA VOZ

ORDES

El cura Fermín Santiago Iglesias en la capilla de Guindiboo, en Montaos. Tras los cambios anunciados por el Arzobispado de Santiago este miércoles, pasará a atender parroquias de Valga y Catoira después de un paso fugaz por la comarca de Ordes
El cura Fermín Santiago Iglesias en la capilla de Guindiboo, en Montaos. Tras los cambios anunciados por el Arzobispado de Santiago este miércoles, pasará a atender parroquias de Valga y Catoira después de un paso fugaz por la comarca de Ordes

Las parroquias de Numide, en Tordoia, y las ordenses de Parada y Montaos pierden asistentes a las misas dominicales tras el traslado del sacerdote, a la espera de conocer a su nuevo cura: «Haberá que darlle unha oportunidade»

26 oct 2026 . Actualizado a las 12:20 h.

«Os seis de sempre. Os que xa estaban antes». Se refieren los vecinos de Numide (Tordoia), Parada y Montaos (Ordes) a la afluencia a las respectivas parroquias, que pegó un bajón tremendo en los dos últimos domingos tras el traslado de Carlos Fermín Santiago Iglesias, don Fermín, un sacerdote joven y «bo rapaz» que ha entusiasmado a creyentes y no creyentes por su cercanía y buen hacer. Y todo en menos de un año, lo que diferencia este caso de tantos otros en los que veteranos párrocos con largas trayectorias y encariñados con sus feligreses tenían que partir hacia misiones pastorales en otros territorios, con la resistencia propia de quien se ha acostumbrado a una forma de hacer las cosas.

El Arzobispado de Santiago confirmó este miércoles que Fermín Santiago se iba para la zona de Valga y Catoira, mientras que su puesto en la comarca de Ordes será cubierto por Alain Gustave Mbida Obama. «Haberá que darlle unha oportunidade», reflexiona resignada Alba Vilariño, de Parada, quien sin querer le mete presión al nuevo titular de la plaza, ya que su antecesor «levaba moita xente á misa». ¿Y ahora? «Volverá a normalidade, pero a normalidade de antes de don Fermín», concluye Vilariño, quien reconoce que todavía no volvió a la iglesia desde que estalló un conflicto que llevó a los vecinos a organizar un plante en una misa dominical a principios de mes que no llegó a producirse porque faltó quién la dijese.

Una de las claves que pueden explicar el tirón del cura es su capacidad para integrarse con los vecinos. Después de las eucaristías, don Fermín «enredaba» con la gente, como reconoce Rubén Palmeiro, presidente del colectivo vecinal de Montaos, y eso es algo que no se olvida. «Non estamos nada contentos, pero isto non ten nada que ver co novo cura», que ya fue presentado a los fieles «por don Jesús (Codesido)», el párroco de Santa María de Ordes.

En ese repentino bajón de fieles hay algo de enfado por cómo se hicieron las cosas, reconocen los vecinos. «Todavía non sabemos que pasou de verdade», reconoce otra habitual de las misas de don Fermín, que escuchó de su boca el anuncio de su marcha, que no vino acompañada de más explicaciones hasta que la comunidad comenzó a movilizarse. «Non queremos que nos tomen por tontos», proclamó hace unas semanas Marina Recouso, presidenta de la asociación de vecinos Río Lengüelle. Ayer, confirmada la llegada de un nuevo párroco, reconocía que el ambiente se fue «calmando, porque ya no hay nada más que hacer». Nbida Obama, con el que no hay «ningún problema», sostiene, tendrá su oportunidad, pese a los rumores de que su paso por las parroquias ordenses será «temporal». Como casi todo en la vida.