Le dispara tres balinazos a su vecino, aparentemente, molesto por el ruido del tractor

PONTEVEDRA

«Resulta indiferente que fose o apelante quen chamase a Garda Civil porque o seu veciño o molestaba co ruído do tractor», refiere la Audiencia de Pontevedra
03 abr 2025 . Actualizado a las 11:34 h.Primero fue un Juzgado de lo Penal de Pontevedra y ahora la Audiencia Provincial. Un vecino de Tomiño ha sido condenado a dos años y tres meses de prisión por un delito de lesiones con instrumento peligroso. Las distintas sentencias han establecido que en este delito medió alevosía, así como concurrió una circunstancia atenuante de reparación del daño después de que el acusado hubiese consignado en la cuenta del juzgado la suma de 7.754,34 euros, de tal modo que esta cantidad se empleará para abonar los 3.055 euros establecidos a modo de indemnización.
Los hechos ocurrieron la tarde del 11 de junio del 2023 cuando el acusado se encontraba en el interior de su propiedad, mientras su vecino realizaba tareas agrícolas subido a un tractor en una finca de su propiedad a una distancia de unos 25 o 30 metros. De este modo, y con la finalidad de menoscabar la integridad física de este último, que en esos momentos se encontraban de espaldas, «realizó tres disparos con una escopeta de balines».
Uno de los proyectiles alcanzó a la víctima en la zona escapular izquierda, por lo que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente mediante la realización de un «corte superficial con bisturí para la extracción del balín y cierre con un punto de aproximación». Le resta como secuela una cicatriz de un centímetro en esa zona, que le supone un perjuicio estético ligero.
Entre otras cuestiones, la defensa del encausado, en su recurso, sostuvo que, si el perjudicado estaba subido a un tractor cuando le dispararon, el balín tendría que «ter unha traxectoria ascendente e non horizontal». Sin embargo, los magistrados consideran que este hecho «non resulta incompatible con que aquela traxectoria recta fose ascendente por mor da superior cota do predio onde estaba el en relación co do seu veciño acusado», al tiempo que reseñan que «en ningún dos documentos médicos, nin o informe de sanidade da médica forense que consta nas actuacións, alude á traxectoria do balote nin, xa que logo, a se este penetrou no corpo do lesionado en sentido descendente ou ascendente, polo que este último suposto tamén resultaría posible».
De igual modo, la Audiencia de Pontevedra remarca que «resulta indiferente que fose o apelante quen chamase a Garda Civil porque o seu veciño o molestaba co ruído do tractor, pois, se cadra, e como apunta o maxistrado xuíz, non esperaba que fixese acto de presenza aos poucos minutos. E, en todo caso, non polo feito de solicitar a presenza dos axentes da autoridade xa se ten que descartar a autoría dun delito por parte de quen os chamou».
Asimismo, la mujer del acusado declaró que, en el momento de los hecho, estaba con su marido y este no portaba arma alguna: «Mais, como se explica na sentenza da instancia, e visto o resultado da proba de cargo practicada, ou faltou á verdade ou, en beneficio dela mesma, nalgún momento tivo que perder de vista o seu marido».
La resolución de la Audiencia es recurrible en casación.