Cual biólogos, tratamos de identificar buitres a nuestro alrededor, de la especie «fondos», por supuesto. Sabemos que es el animal más peligroso con el que nos podemos encontrar. Pero igual si nos miramos al espejo vemos uno. Que tire la primera piedra quien pudiendo comprar con una rebaja del 30% decide pagar el 100 %. Sería poco ético, ¿no?
Al ruido de Sol, el Gobierno ha dictado dos reales decretos leyes, mellizos que no gemelos. Nada menos que de 96 páginas uno, igual por lo de mejorar la comprensión lectora. Emulando a Carlos Linneo (1707-1778) naturalista y zoólogo creador de la clasificación de los seres vivos, el Gobierno ha incorporado una nueva especie al reino legal, el «fondo buitre». Conocidas sus costumbres carroñeras, le prohíbe comprar viviendas «por un precio inferior al setenta por ciento» del valor de tasación.
Es incontestable que los poderes públicos deben cumplir el mandato de la Constitución y promover las condiciones para que los ciudadanos vean materializado su derecho a una vivienda digna (artículo 47). Pero legislar para que sean otros (buitres o no) los que carguen con su obligación, a costa derechos constitucionales como el derecho a la propiedad (artículo 33) o el de la libertad de empresa (artículo 38), resulta cuestionable.
Más cuestionable es aún hacernos creer que la solución del complejo problema de la vivienda pasa por obligar a los propietarios, de todas las especies, a mantener el contrato de forma indefinida, aunque no se pague la renta, sufragándole los consumos de agua, luz o gas. Y a indemnizarle si no quiere prorrogar el contrato.
Simplificar la realidad como lo hace la exposición de motivos es alarmante: «Maricarmen Abascal no es solo un número. Es una mujer vulnerable de 87 años, víctima de una legislación machista y retrógrada procedente de una dictadura y de la especulación más voraz, que le han impedido seguir viviendo en la misma casa donde residió sus últimos 70 años, a pesar de no tener una alternativa habitacional digna». Evidenciar los infinitos grises que hay en cada una de esas afirmaciones, exigiría más espacio. Empecemos por recurrir al siguiente párrafo: «Esta mujer es el símbolo de un derecho roto por unas administraciones competentes que no han dado cumplida satisfacción a la regulación vigente para garantizar su derecho a la vivienda». Cierto, los poderes públicos incompetentes deben cumplir el mandato constitucional. E incrementar el número de viviendas públicas.
En economía hay una noción muy básica: sin incrementar la oferta es imposible bajar el precio. Menor oferta, mayor precio. Para las entradas de los conciertos de Shakira y para la vivienda.
Estamos ante una nefasta lección de taxonomía legal, plagada de conceptos jurídicos indeterminados. Conceptos sin deslindar. Y bien sabemos los gallegos los peligros que entrañan los lindes que no están claros. Cuantas relaciones de mala vecindad nacieron de una linde o un marco discutidos.
Veremos pronto si los reales decretos siguen vivos a su paso por el Congreso. Y qué les espera a los que se creen un moderno Linneo, porque como bien dijo la ministra en un ataque de sinceridad, tienen un cacao. De dimensiones siderales.
Linneo fue distinguido como Caballero de la Orden de la Estrella Polar. Miremos al cielo, busquemos la estrella polar y a ver si somos capaces de hallar el norte porque cada vez tenemos un cacao más espeso y peligroso.