Y el día se hizo de noche. Ningún fenómeno de la naturaleza es tan evocador como un eclipse total. Ni tampoco ningún otro espectáculo cósmico ha generado tantas y tan diversas sensaciones a lo largo de la historia. Miedo, terror, incredulidad, asombro, curiosidad, fascinación... Ante el misterio inesperado tampoco faltaron las múltiples interpretaciones que las distintas culturas intentaban ofrecer a lo que desconocían, desde dragones, perros o lobos gigantes que se comían el Sol a peleas de dioses o las más entrañables explicaciones que apuntaban a una historia de hermandad o de amor entre el Sol y la Luna.
Curiosamente, las primeras predicciones del surgimiento de los eclipses las ofrecieron los antiguos astrónomos de Babilonia, hace unos 2.600 años, y también se cuenta la historia de un antiguo emperador chino que mandó decapitar a su astrónomo real porque no supo pronosticar la llegada de la ocultación total del astro rey, aunque desde entonces siguieron muchos años de oscuridad.
Pocos fenómenos como este ejemplifican tan bien la dicotomía humana entre el avance en el conocimiento, el intento del ser humano de ofrecer una explicación racional a lo desconocido y su persistencia en la ignorancia, en aferrarse a la superstición para simplificar la complejidad.
En esencia, los eclipses reflejan la contradicción humana porque quizás también delatan nuestra vulnerabilidad. Nos recuerdan lo pequeños y frágiles que somos como especie ante la inmensidad del universo.
Entonces, ante la ocultación total del Sol por la Luna lo mejor quizás sea volver a dejarnos llevar por las sensaciones. Recrearnos en ellas y reconectarnos con el cosmos para disfrutar de una auténtica función celestial. Será una oportunidad única, porque aunque crea ya haya vivido algo similar nunca lo ha hecho, a no ser que se haya desplazado a otras zonas del planeta para observar el fenómeno. Así que considérese afortunado, porque salvo que se vaya a otro lugar, en Galicia no volverá a ocurrir otro eclipse total hasta el 7 de noviembre del 2180.
No improvise. Elija bien el lugar donde contemplarlo para disfrutarlo en su plena totalidad —no es lo mismo un eclipse parcial con una ocultación del 99,9 % que uno total—, protéjase debidamente los ojos con unas gafas homologadas y déjese llevar por los sentidos. No volverá a ver nada igual en su vida.