Morunos todos

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

Santiago Abascal durante un mitin en Granada el pasado día 16.
Santiago Abascal durante un mitin en Granada el pasado día 16. Álex Cámara | EUROPAPRESS

24 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El chiste de Abascal llamando Moruno Bonilla al presidente andaluz lo retrata como el matón de colegio que recurre a la declinación del apellido para hacer mofa de su víctima y provocar la risa fácil en una audiencia cautiva tan cobarde como él. Entiende el líder de Vox que en ese Moruno se concentran los peligros de islamización que acechan a España, pero, además de cutre, el esfuerzo de este señor es inaudito, pues no hubiese necesitado un atajo tan zafio para trasladar a su audiencia los vínculos de este lugar que él aspira a gobernar con el mundo árabe. Empezando por el Cid que él emula. Existe un mito que se nos transmitió a las generaciones educadas en las aulas franquistas en virtud del cual los árabes fueron ocupando la península y arrinconando a los españoles en Covadonga hasta que en el año 711, con don Pelayo al frente, le plantaron cara a los moriscos y los fueron desalojando hasta las capitulaciones de Granada, cuando al fin España volvió a ser España y los españoles recuperaron las ubicaciones que les correspondían por ley.

El proceso, claro, duró unos cuantos siglos, ochocientos años de nada, suficientes para que todos los que aquí vivían fueran tan de aquí como los que se amotinaron en Covadonga. En ese enorme período histórico se escribieron algunas de las páginas más luminosas de nuestra historia, algunas de las cuales transcurrieron en Andalucía. Por decir algunas, introdujeron el arroz, la berenjena, el regadío, construyeron la mezquita de Córdoba y la Alhambra de Granada, y nos dejaron más de tres mil palabras, incluida, por cierto, alcalde. Abascal debería seguir más a los Monty Python. ¿Recuerdan? ¿Qué hicieron los romanos por nosotros?