Nadar contra corriente
OPINIÓN
Con marea baja, estos días se puede ver cómo la lluvia sale de las lagunas costeras de Galicia hacia el mar a través del inlet o ingüeiro. Cuando el agua cruza la barra de arena se produce un efecto muy curioso. Mientras el agua de la parte superior fluye hacia el mar, la inferior lo hace en sentido contrario caminado hacia tierra. Se llama efecto antiduna y ocurre cuando el flujo es muy rápido (número de Froude mayor de 1). En ese momento, todo lo que está en el fondo del canal, animado o inanimado, es impulsado hacia arriba. Los peces lo conocen y lo utilizan para vencer obstáculos. Recientemente, unos ictiólogos brasileños estudiando al diminuto (pez gato) en una migración masiva río arriba en tramos del cauce casi verticales por donde caía una pequeña corriente de agua, observaron y grabaron al pez gato género Rhyacoglanis, de 89,2 milímetros de largo, aprovechando el efecto antiduna en la base de la lámina de agua. Más peces saben el truco, como el salmón, cuando vuelve de su viaje allende los mares y trata de llegar a su lugar de nacimiento. Lo consiguen muy pocos por los obstáculos que hay en su camino; en Galicia, las presas hidroeléctricas. Para evitarlo se construyeron escalas que el pez debe remontar en dos pasos sucesivos. El primero es un salto hasta una poza, después se introduce en la lámina de agua y sigue ascendiendo nadando dentro de ella, aprovechando la succión en la base del flujo donde la resistencia del agua aumenta por rozamiento con la base del canal utilizando el efecto antiduna.