¿Por qué pagamos más por los huevos?

Carlos Franco SOCIO DE ERA GROUP

OPINIÓN

María Pedreda

03 abr 2025 . Actualizado a las 09:23 h.

El precio de los huevos en España ha registrado un incremento alarmante, con una subida del 25,2 % en solo un mes, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). De pagar entre 2,07 y 2,10 euros por docena en febrero, ahora nos enfrentamos a precios que rondan los 2,60 euros en marzo. ¿Qué ha provocado el encarecimiento de este alimento tan básico y presente en nuestra dieta? ¿Está realmente justificado su aumento?

Para entender esta situación es necesario analizar diversos factores que influyen tanto en la oferta como en la demanda. La crisis de la gripe aviar en Estados Unidos ha tenido un impacto decisivo en el mercado global. El sacrificio masivo de aves en Norteamérica ha reducido drásticamente la producción local y, aunque el huevo suele ser un producto de consumo interno, la escasez en Estados Unidos ha tensionado el mercado internacional, alcanzando también a Europa.

Ante este escenario, Estados Unidos ha intensificado la búsqueda de proveedores en el exterior, y Europa —con España como tercer productor de huevos del continente— se ha convertido en un mercado clave para abastecer esa demanda. Aunque España no cuenta con excedente de producción, la necesidad estadounidense ha generado un desajuste que impulsa aún más los precios al alza.

Sin embargo, la oferta y la demanda no son el único motivo que explica esta fluctuación. Existe también un componente psicológico que influye en el comportamiento del consumidor. El aumento de precios en productos de primera necesidad genera un efecto «psicosis», similar al que vivimos durante la pandemia con otros artículos como el papel higiénico. La percepción de escasez genera un miedo que incita al acopio, lo que a su vez dispara la demanda y los precios.

El encarecimiento de los huevos no solo afecta al consumidor final, también a sectores clave como la hostelería y la industria alimentaria, que los utilizan en la elaboración de productos de panadería, repostería y pastas. Para mitigar el impacto, las empresas deben revisar sus estructuras de costes y explorar estrategias de optimización.

Una de las grandes incógnitas es si los precios volverán a sus niveles anteriores. Las previsiones sugieren que esta tendencia no se revertirá en el corto plazo. Podría decirse que los precios «suben en ascensor, pero bajan por las escaleras», por lo que, aunque puedan moderarse, difícilmente retornarán a valores previos. Como aspecto positivo, la llegada de la primavera podría aliviar la situación, ya que es la época de mayor producción avícola.

La inflación y las sucesivas crisis políticas y comerciales nos muestran la necesidad de que tanto la industria alimentaria como los consumidores aprendamos a adaptarnos a un mercado cada vez más volátil.