«Es fácil demostrar cuando un incendio forestal ha sido intencionado, lo difícil es determinar quién lo ha provocado»
GALICIA

«Para combatir y recuperarse rápido de los fuegos, los bosques del futuro deberían de ser diversos y con especies autóctonas», explica Guillermo Palacios, ingeniero de montes e investigador en la Universidad de Córdoba
25 ago 2025 . Actualizado a las 12:07 h.Guillermo Palacios (1977, Madrid) es ingeniero de montes e investigador en la Universidad de Córdoba. Actualmente lidera una investigación que trata de definir un índice para ayudar a diseñar bosques más resilientes a nivel ecológico, económico y social frente a los incendios forestales. Este trabajo se enmarca en el proyecto Reforesta y cuenta con la colaboración de la Universidade de A Coruña, entre otras entidades. Ve una concatenación de factores detrás de los incendios de esta última semana.
—¿A que cree que se debe la sucesión de incendios?
—Está habiendo una confluencia de situaciones. Estamos viviendo un agosto particularmente cálido. Las temperaturas altas, unidas a la falta de lluvias, hacen que el nivel de desecación de la vegetación sea muy elevado. Esto se convierte en un combustible que puede provocar incendios de las dimensiones que estamos viendo. Otro factor es que tenemos mucha vegetación herbácea en el monte debido a la primavera lluviosa que hubo. Todo esto junto con la escasa gestión del monte, la superficie homogénea de los bosques y la despoblación que hace que nadie haga uso del bosque, ni humanos ni animales, son una combinación muy compleja.
—¿Qué medidas a corto plazo se deberían tomar para evitar fuegos tan virulentos?
—La gran asignatura pendiente es mejorar la gestión forestal orientada a la prevención de incendios forestales, ya que la inversión en ella da beneficios reales a largo plazo. Los ciclos forestales son muy extensos, y si queremos reconfigurar nuestro paisaje forestal, creo que es fundamental.
—En Galicia hay más de diez personas investigadas por provocar fuegos, ¿son difíciles de probar estas autorías?
—Es fácil demostrar cuando un incendio ha sido intencionado, lo difícil es determinar quién lo ha provocado. Hay que diferenciar entre la piromanía, cuando persona padece una patología y necesita provocar fuegos, y los que tienen una vertiente delictiva. Para estos últimos hay muchas razones por las cuales pueden provocar un incendio, desde una represalia hasta una intención de tipo económico.
—¿Cómo se puede recuperar el terreno a partir de ahora?
—El impacto sobre el suelo es más complejo de evaluar y tiene un impacto más a largo plazo. Para combatir y recuperarse rápido de los fuegos, los bosques del futuro deberán de ser diversos y con especies autóctonas, ya que aumentan la resiliencia del paisaje.
—¿Hay suficientes medios para combatir contra los incendios?
—Si uno mira las tendencias, estos llevan una tendencia decreciente en cuanto a numero y superficie afectada, en las estadísticas se dejan fuera los conatos. En mi opinión, somos pioneros en la extinción de los incendios, pero falta inversión en preparar los montes antes de que estos se produzcan. Mejorar en la prevención de los incendios forestales permitiría reducir los recursos destinados a la extinción, en función de como vayan las estadísticas.
—¿Cuánto supone económicamente, en pérdidas, una ola de incendios como esta?
—No se puede poner una cifra. Por ejemplo, en Galicia, no es lo mismo que se quemen 15 hectáreas de roble a que se quemen 15 de eucalipto, hablando en términos de mercado. También hay impactos en servicios ecosistémicos como pueden ser la calidad del agua que ha sido afectada por ese incendio. Después también está el golpe paisajístico como la pérdida de un robledal que tenga valor un significado cultural para los habitantes de un municipio. Hay factores objetivos, pero también subjetivos. Este doble componente hace imposible cuantificar el impacto económico de un incendio.
—Actualmente elaboran un índice para ayudar en la recuperación de los bosques tras un incendio. ¿Cómo lo hacen?
—Actualmente estamos en una doble fase, tanto de consulta a expertos como de análisis en sitios donde hubo grandes incendios forestales. Utilizamos simuladores de incendio y modificamos tanto el territorio como su resiliencia, cambiando su composición, viendo así como se comportaría en una situación con fuego. La definición de ese índice ha sido compleja. Nosotros cuando nos referimos a la resiliencia de un paisaje, nos referimos a dos cuestiones: la capacidad de resistencia que tiene un paisaje forestal para luchar contra una perturbación como el impacto de un incendio, y por otro lado la actitud intrínseca que tiene para recuperar su estado anterior.
—En el proyecto tienen en cuenta el cambio climático. ¿Para qué les sirve?
—Nosotros no podemos intervenir en el cambio climático, pero sí podemos considerar las consecuencias que va a tener en unos años. En Galicia, quizás la dinámica sea menos perceptible, pero en otras zonas apreciamos claramente como las especies pierden su estado óptimo de distribución. Esto significa que el espacio ya no cumple con los requerimientos ecológicos. Hay que considerar que en el futuro las especies van a ser diferentes a las que tenemos actualmente y los óptimos ecológicos también van a ser distintos. En una zona donde hubo un incendio, podremos planificar el territorio sabiendo donde vamos a plantar y teniendo en cuenta como va a ser la situación de esa masa en el futuro.
—¿Cuánto está influyendo en la gran cantidad de incendios que está habiendo este verano?
—Todas las estadísticas de tendencias que tenemos de la última década nos lo demuestran de una manera muy clara. Las temperaturas medias suben año tras año cuando uno observa a largo plazo. Cada año escuchamos en algún momento del verano que se ha batido un nuevo récord. Además, la pluviometría está bajando cuando vemos las medias anuales. Ahora estamos teniendo un período de sequía muy prolongado en todo el territorio nacional. No sabemos cuando llegarán las lluvias, pero cuando aparecen lo hacen a grandes picos porque están aumentando los eventos extremos.
—Uno de los objetivos del índice es traducir datos en recomendaciones concretas. ¿Han sacado ya alguna conclusión?
—Algunos resultados tangibles que sacamos es que en el futuro los gestores de los proyectos podrán utilizar esta herramienta y diseñar un paisaje más resiliente. Será de fácil uso y permitirá tomar la decisión más adecuada en base a los criterios establecidos.
—¿Este índice será aplicable a Galicia?
—Sí, totalmente, porque la problemática de los incendios forestales es similar en todo el territorio. Pueden cambiar las causas, pero realmente el funcionamiento, la dinámica y como evoluciona el incendio son iguales en cualquier territorio. El 90 % de los fuegos provienen de un motivo antrópico [causados por el hombre], esto no significa que necesariamente sea provocado, sino que muchas veces son negligencias como la falta de gestión activa. El proyecto es entre España y Portugal, por lo que las herramientas y los modelos tienen que ser aplicables a ambos países.