En esta temporada podemos descubrir la verdadera personalidad de Benedict, el hermano mayor que cualquiera quisiera tener
15 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Querido y amable lector: parece que las cosas se están poniendo complicadas en la residencia de la familia Bridgerton, porque la alta sociedad londinense ya ha recibido la invitación del último baile de máscaras organizado por la vizcondesa de Grosvenor Square y en el que Benedict se convierte en el gran protagonista. El segundo de los hermanos, nada enamoradizo y amante del «vamos a fluir», cae rendido a los pies de una misteriosa dama en esta cuarta temporada. Ella es Sophie, una doncella que, con la ayuda de sus cómplices, consigue hacerse con un traje para acudir a la fiesta sin que su madrastra y hermanastras se enteren. Y, tras intercambiar un par de palabras con Benedict, pierde uno de sus guantes. Esa es la única pista que él tendrá para seguir su rastro. Porque cualquier parecido con la historia de la Cenicienta no es pura casualidad: una chica que, tras la muerte de su padre, vive obligada haciendo las tareas del hogar y encuentra a un príncipe azul que la busca incansablemente.
La diferencia es que Sophie no es rubia de ojos azules, devora libros, sabe idiomas y es capaz de sacarse sola las castañas del fuego. Digamos que sería la sinopsis de la Cenicienta, pero como si estuviese interpretada por Mérida, la protagonista de Brave. Y que esta es la versión hot del cuento, porque todos los personajes aprovechan para dar rienda suelta a la pasión. Si no que se lo digan a Penélope y a Colin, que, aunque no tengan calabaza, no pierden el tiempo dentro del carruaje. O a Francesca Bridgerton, que investiga arduamente en qué consiste el clímax mientras su madre lo experimenta con un amante después de años guardando el luto a su marido.
Lo que está claro es que en esta temporada podemos descubrir la verdadera personalidad de Benedict, al que pintaban como un ser ajeno a los sentimientos de los demás. Sin embargo, es el hermano mayor que cualquiera quisiera tener: siempre dispuesto a escuchar y a dar consejos desde su mente abierta. Solo queda esperar a la segunda parte de esta historia de almas gemelas que se encuentran cuando suenan los violines.
Atentamente, Lady Whistledown.