Laura Gil, nutricionista de Narón: «El estrés nos lleva a comer más rápido y menos saludable»

Patricia Hermida Torrente
Patricia Hermida NARÓN / LA VOZ

NARÓN

La nutricionista Laura Gil Prado, al frente de Nutrivita en Narón
La nutricionista Laura Gil Prado, al frente de Nutrivita en Narón Nutrivita

Los profesionales animan a reducir el consumo de ultraprocesados y azúcares, y a eliminar móviles y televisión durante las comidas

24 mar 2026 . Actualizado a las 17:09 h.

El dicho romano de mens sana in corpore sano sigue más presente que nunca. La pasión por una vida plena y longeva crece. Y así lo atestigua la nutricionista Laura Gil Prado, que pronto cumplirá un año al frente de su centro Nutrivita. Esta graduada en Nutrición y Dietética (Campus de Lugo, USC) ofrece desde A Gándara (Narón) ayuda para buscar una buena relación con la comida. Y a la pregunta de qué debemos eliminar de nuestra dieta, apuesta por la normalidad: «Más que retirar alimentos, lo importante es reducir los ultraprocesados como bollería industrial, refrescos azucarados, comida rápida o productos con exceso de azúcar, sal y grasas de mala calidad». Añade que «en nutrición no deberíamos hablar de esto es bueno o malo, sino que debemos preguntarnos cuántas veces lo consumo a la semana y si forma parte de nuestros hábitos o es algo más ocasional». En el caso de que esos ultraprocesados, refrescos o grasas malas sean habituales, «habría que intentar reducirlos o buscar otras alternativas siempre de la mano de un profesional»

En esta recién estrenada primavera de 2026 en Ferrolterra, «la tendencia es que la población acuda a nosotros más por salud que por estética». Tanto los más jóvenes como los de mayor edad buscan «sentirse bien y tener energía, aunque el basculocentrismo aún sigue muy impuesto y aún queda mucho trabajo por hacer». Ultraprocesados y azúcares son los alimentos a reducir. Estos últimos generan «picos glucémicos que más adelante pueden convertirse en diabetes mellitus tipo 2, empeorar la composición corporal, aumentar los triglicéridos y el colesterol, provocar hígado graso, problemas bucales e incluso afectar a nuestro nivel de estrés».

Colesterol alto

Otra de las preocupaciones crecientes de la sociedad, a nivel sanitario y de alimentación, es el índice elevado del llamado colesterol malo. En el caso de recibir este diagnóstico médico, nutricionistas como Laura Gil Prado aseguran que «conviene reducir las grasas saturadas y los alimentos ultraprocesados, como fritos, embutidos grasos y bollería industrial».

Siempre dentro de las recomendaciones en alimentación, se apuesta por «aumentar el consumo de verduras y frutas, de proteínas de calidad y grasas saludables». Y a mayores, «combinarlo con ejercicio de fuerza y cardio es un plus interesante».

¿Una mala alimentación también es producto del estrés? La respuesta es afirmativa. Indica la nutricionista de Nutrivita que «el estrés influye mucho en la alimentación, ya que nos lleva a comer más rápido, peor y a elegir alimentos menos saludables». Laura Gil recomienda mucho en consulta «pautar unos horarios fijos para las comidas (en la medida de lo posible) y que se coma sentado, sin distracciones como el móvil o la televisión, ya que comemos más». Tanta distracción es un peligro incluso a la hora de comer. «Al final nuestro cerebro está a mil cosas y se le olvida que estamos comiendo por lo que retrasamos la sensación de saciedad... y como resultado comemos más».

Perimenopausia

Otra pregunta recurrente es la siguiente. ¿Cómo deben cuidarse las mujeres en la perimenopausia y la menopausia? Esta nutricionista explica que «se recomienda una dieta rica en proteínas, frutas, verduras y grasas saludables». E insiste en lo siguiente: «Quiero hacer hincapié en que las grasas saludables, en la salud hormonal de una mujer, son realmente importantes y a veces, por miedo a engordar, olvidamos un macronutriente esencial para nosotras». Esas grasas saludables vienen, por ejemplo, en el aceite de oliva virgen extra, el aguacate, los frutos secos o el pescado azul.

A las mujeres en esta etapa, Laura Gil también les recomienda comprobar que «en las analíticas de la vitamina D y el calcio tengamos los valores adecuados». Ahí pueden entrar en juego los suplementos: «Pueden ser útiles cuando hay carencias nutricionales o en determinadas etapas de la vida, siempre bajo recomendación de un profesional». Pero recuerda que, «aunque son una ayuda estupenda en muchas ocasiones, sin unos buenos hábitos no aprovechamos sus beneficios; también es muy importante que acudamos a establecimientos regentados por personas cualificadas, ya que muchas veces nos suplementamos porque vimos un vídeo en TikTok o porque mi vecina me lo recomendó... y hay que tener cuidado».

Niños que no comen

Y una última duda. ¿Qué hay que hacer con un niño que no quiere comer? Apunta esta profesional que «lo mejor es no obligarlo ni presionarlo, ofrecer alimentos variados y mantener hábitos saludables en familia para que acepte los alimentos poco a poco». Nada de «caer en recompensas como si comes esto te doy lo otro, porque es un mensaje equivocado de lo que es tener una buena relación con la comida, lo que puede marcar su alimentación de mayor». Y hay que evitar las restricciones, «ya que acentuamos esa problemática».