La CEOE ve extrapolable al resto de España parte del plan de control de bajas de la Xunta

L. Neves Fonseca REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

La directora del departamento de Empleo, Diversidad y Protección Social de la CEOE, Rosa Santos.
La directora del departamento de Empleo, Diversidad y Protección Social de la CEOE, Rosa Santos. Eduardo Parra | EUROPAPRESS

El presidente de la patronal gallega subraya que el trabajador debe saber que su ausencia «supone un gasto importante»

15 oct 2026 . Actualizado a las 19:02 h.

El nuevo plan de control de bajas laborales que aprobó la Xunta el pasado 28 de septiembre está centrado en combatir las causas evitables de la incapacidad temporal y se pondrá en marcha en el 2027, pero ya ha generado respuestas positivas por parte de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). La directora del departamento de Empleo, Protección Social y Diversidad de la confederación, Rosa Santos, confía en que sirva como ejemplo para el resto de las comunidades autónomas.

El proyecto que presentó el Consello de la Xunta para «reducir as ausencias ao traballo que sexan evitables» y frenar «as prolongacións innecesarias» contará con un presupuesto de 45 millones de euros con los que desarrollar las 40 medidas que lo componen durante el período 2027-2029. Entre estas, se encuentra la composición de una nueva mesa gallega de coordinación operativa sobre incapacidad laboral formado por la Xunta, el Instituto Nacional de la Seguridad social, el Instituto Social de la Marina, las mutuas colaboradoras, el Instituto de Seguridade e Saúde Laboral de Galicia y los sindicatos y patronales participantes en la mesa de diálogo social de Galicia.

Además, incorpora ayudas económicas a autónomos y pymes para contratar sustitutos, la creación de la figura de coordinadores de reincorporación, o unidades sanitarias específicas para problemas musculoesqueléticos o psicosociales, que causan la mayoría de las incapacidades laborales, además de la creación de un dispositivo específico para hacer frente a posibles «abusos» de las bajas por contingencia común.

Interpelada ayer por el plan antes de entrar a un encuentro con la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) en Santiago, Rosa Santos aseguró que desde la CEOE esperan que «dé resultados y pueda servir como ejemplo para el resto» de las comunidades. Asimismo, concretó que «uno de los principales problemas» que afrontan desde la patronal son las bajas por contingencias comunes que «no son derivadas del trabajo». Santos especificó que, de los 1,7 millones de personas que no fueron a trabajar diariamente en España en el 2025, un millón y medio de ausencias obedecieron a bajas por contingencias comunes, por lo que considera que «hay un problema de recursos sanitarios, hay un problema de coordinación y, en alguna ocasión», espetó, «hay un problema de fraude».

«Aunque efectivamente en el acuerdo gallego se aborda con mucho acierto una parte relacionada con la empresa, de prevención de riesgos laborales, en la incapacidad temporal por contingencias comunes interviene un elemento muy importante y es que los médicos de atención primaria de cada comunidad autónoma dan las bajas porque la competencia está transferida y, sin embargo, quienes pagan estas bajas es el Ministerio de Seguridad Social y las empresas», matizó sobre el acuerdo firmado por la Xunta, la patronal gallega y la UGT.

Al hilo, aplaudió que se hayan abordado con «muchísimo acierto» los recursos y la coordinación, entre otros elementos, y señaló que el acuerdo gallego «tiene unos puntales muy importantes» que les han llevado a valorar «qué posibilidad hay de extrapolar a otros territorios».

El objetivo es acortar las bajas

Por su parte, el presidente de la CEG, Juan Manuel Vieites, lamentó ayer que la duración de las bajas gallegas dupliquen la media nacional —la gallega es de 85,87 días y la española de 46,09—, e invitó a trabajar tanto en los tiempos como en el número. Dicho esto, aplaudió que el plan autonómico «pionero a nivel nacional» busque «minorizar en la medida que se pueda» el coste de 2.000 millones de las bajas en las comunidad, el 3 % del PIB.

También considera que el trabajador debe saber que «supone un gasto importante» y que su ausencia genera un «agravio comparativo» entre empleados. «Muchas bajas se pueden limitar en el tiempo», deslizó antes de pedir que también se ponga el foco en el trabajador: «Igual hay que hacérselo ver del otro lado, no solo de las empresas».