Cada Pascua, Mimela convierte el mejor cacao en una galería interminable de irresistibles propuestas
05 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Entrar en la confitería Mimela de A Estrada es como conseguir un billete dorado para la fábrica de Willy Wonka. Hace días que huele a chocolate mañana y tarde y las vitrinas del local empiezan a avanzar todo lo bueno que está en camino.
«A preparación da Pascua comeza sempre despois do martes de entroido. Fai falta o tempo. Se non empezamos antes é por evitar o cheiro da fritura das orellas. O chocolate é o alimento ao que máis se adhiren os aromas e sería unha mágoa que a mellor cobertura de chocolate que hai, que é a que empregamos, acabase collendo outro sabor», explica Antonio Sanmartín Chao (A Estrada, 1988), que lleva casi veinte años al frente del negocio. Si no fuera porque es un gran apasionado de su trabajo, para el pastelero, la cuaresma sería pura penitencia. «Estos corenta días son intensivos. Non hai un día que non se elabore mañá, mediodía e tarde porque é moito volume. Só para a Pascua empregamos 2.000 quilos de chocolate», cuenta.
El trabajo es ingente porque se hace de forma artesana, pieza a pieza, y las propuestas temáticas van mucho más allá del clásico huevo sorpresa, el conejito o la gallina con sus huevos o sus pollitos. «Temos arredor de cincuenta montaxes distintos e cada un ten varias pezas, así que temos que preparar centos de pezas diferentes», explica. «Para algunhas utilizamos moldes e para outras recurrimos á patronaxe», indica. Después aún queda montar las piezas, pintarlas con chocolate, empaquetarlas y guardarlas a la temperatura adecuada hasta que los padrinos vayan a recogerlas. «Aconsellamos que veñan o día que vaian a ver aos seus afillados. Mentras gardámosllas aquí á temperatura que teñen que estar para que lle cheguen no seu punto», explica.
La galería de propuestas es casi interminable. El fútbol es uno de los temas que tiene más éxito. Del taller de Mimela salen balones, botas, copas y estadios de todos los equipos, pero también balones de baloncesto, coches deportivos, unicornios, dinosaurios, y hasta mandos de la PS5.
«A Pascua é sobre todo para os nenos, así que tentamos ofrecer as cousas que adoitan gustarlles ou que están de moda: Bob Espoxa, Frozen, Lilo & Stitch, Supermario, Pokémon... Este ano imos ter algo tamén do mundo K-Pop, da música coreana», cuenta el chocolatero. «Aínda que tamén hai adultos que seguen tendo Pascua dos seus padriños. Realmente, a tradición di que se estás sen casar tes dereito a seguir recibindo a Pascua... e a ver a quen non lle gusta...», dice.
El 60% del chocolate que se usa en la fabricación de las monas de Pascua es con leche. Un 35% es blanco y solo un 5% negro, que se usa sobre todo para hacer decoraciones o para personas intolerantes a la lactosa, aunque para este colectivo también hay una línea especial.
Más aún que la variedad, el gran acierto de las creaciones de Mimela es la materia prima. «O mundo do cacao é moi opaco. O 98% diríxeno dúas empresas. Os seus cacaos son intrazables. Nós traballamos con Valhorna, que ten o 0,2% do mercado mundial e son cacaos trazables e libres de explotación infantil», explica Antonio Sanmartín.
«Nós o que compramos son as fabas de cacao, que se elaboran en Francia. Con esta pasata pura de cacao facemos o último tramo, que é a elaboración. Para os produtos de chocolate con leite utilizamos cacao puro de Madagascar, Perú, Ecuador, Brasil ou República Dominicana. É un produtazo. O chocolate negro é de pura orixe Brasil. E o blanco non leva fabas de cacao. Leva manteiga de cacao e non ten unha única orixe», comenta el chocolatero.
Más allá de la Pascua, Mimela sigue siendo un referente gallego en chocolate artesano. Tiene 37 variedades de chocolate en tableta —como el exquisito chocolate negro con cacahuete, caramelo, chispitas de mantequilla de Normandía y flor de sal de Guérande— y dos en moldes especiales dedicados a la Rapa das Bestas y el Pazo de Oca.
otras opciones
La «colomba» levanta el vuelo
Aunque es delicioso, no todo es chocolate en la Pascua de la pastelería Mimela. «O 80% das nosas vendas son de chocolate, pero tamén teñen moi boa saída as roscas e as colombas», cuenta el pastelero. Las colombas, de tradición italiana, se introdujeron hace cuatro años a raíz del éxito del panettone artesano. «A masa é parecida á do panettone pero con forma de pomba, que é o que significa colomba en italiano. Facémolas con masa nai de cultivo propio e ás veces levan anaquiños de chocolate ou albaricoque confitado. Consérvanse ata tres semanas», explica.