Karla Sofía Gascón compara su calvario con el de Jesucristo: «Cómo entiendo lo que podría haber pasado con él para que lo crucificaran»
CULTURA

«Me he sentido como en la inquisición», dice la actriz de «Emilia Pérez», que achaca la polémica a una campaña orquestada para dinamitar sus opciones a los Óscar, y lamenta no haber podido defenderse: «Me impidieron luchar, que es lo que a mí me gusta»
02 abr 2025 . Actualizado a las 18:34 h.Karla Sofía Gascón ha reaparecido en televisión por primera vez desde su polémica global por los tuits antiguos que salieron a la luz en plena carrera hacia los Óscar. En su visita a El hormiguero, la actriz de Alcobendas, genio y figura, ha vuelto a demostrar que no tiene pelos en la lengua, sin importar la que se le venga encima. Tras meses en las que, según se deduce por sus palabras, se la forzó y se obligó también ella a sí misma a mantenerse callada por no perjudicar las opciones de Emilia Pérez en los premios de Hollywood, la intérprete ha vuelto a expresar por su boca todo lo que piensa. Sobre las razones y lo que se escondía tras la controversia internacional y también sobre cómo afrontó ella ese duro episodio de su vida.
Gascón tiene claro que en todo lo sucedido «se juntó el hambre con las ganas de comer». Porque además de sus haters habituales, y enumera en esto a las personas transfóbicas y a los grupos de ultraderecha —«que no nos pueden ver a las personas trans», ha dicho—, se sumaron otros factores y otros actores que conformaron la tormenta perfecta para sobredimensionar sus antiguas publicaciones en X. Las otras voces acusadoras vinieron, cree ella, también de los otros competidores por los grandes premios de la Academia. Y también de los espectadores, especialmente desde México, que se habían sentido ofendidos por el contenido de la película, a la que acusaban de estereotipar a su país. Además, «también los que odian a las personas que triunfan», destaca.
Todo eso confluyó hasta hacer que todos los aspectos que rodeaban a Emilia Pérez se pusieran en el punto de mira de las críticas. «Empezaron a darnos por todos los lados», recuerda. Y sus antiguos tuits fueron el elemento más jugoso para hundir para siempre su candidatura. Reconoce que «no había capacidad de reacción» y que el propósito de mucha gente era que ella no estuviera ahí. Porque, cree, ella era la favorita para ganar la estatuilla.
Para Karla Sofía, todo formó parte de una campaña perfectamente organizada de difamación. «Me he sentido como en la inquisición», define. Y durante una visita a París llegó a comparar las circunstancias de su calvario personal con el de Jesucristo. Fue en una pequeña iglesita, muy cercana a Notre Dame, donde la actriz tuvo la revelación que le llevó a «comprender muchas cosas del ser humano». Al igual que en el caso del hijo de la Virgen María, que fue víctima de un ataque coordinado de desprestigio y de acusaciones basadas en interpretaciones falsarias, cree que daban igual las palabras o los hechos, y que todo se interpretaba al gusto de sus críticos. «Entendí cómo se les da la vuelta a las cosas, cómo se desvirtúan», reflexiona. En el templo parisino, pensó: «Cómo entiendo lo que podría haber pasado con esta persona para que la crucificaran».
La actriz elude cualquier responsabilidad y se niega a defenderse de todas las acusaciones que han caído sobre ella durante meses. Cree que no son necesarias y que, por otra parte, tampoco servirían para nada. «Todas las cosas que se han dicho sobre mí son absurdas», define. Y para ejemplificar lo disparatado de algunos reproches, enumera algunos. «Me han tachado hasta de transfóbica, homófoba y hasta de apoyar a Hitler». Y concluye: «No me caben en la cabeza».
Explica que muchos de sus tuits se sacaron de contexto, y que los más polémicos de ellos se enmarcaban en un momento temporal muy concreto y en su lucha personal por la igualdad de todos los seres humanos. «Por los derechos de las mujeres y de las personas LGTBi, y contra las extremas derechas, extremas izquierdas, dictaduras,terrorismo o fanatismo», indica.
Aunque sí reconoce que hay algo en todo este tiempo que le dolió especialmente: la incapacidad para defenderse. «El problema real es que me impidieron luchar, que es lo que a mí me gusta», desliza la intérprete sobre las presiones que tuvo por parte de muchos implicados en el filme, que le pidieron no avivar más aún las llamas para evitar dilapidar las cada vez más difíciles opciones de Emilia Pérez de cara a los Óscar. Unas acciones por parte del director, las compañeras y de Netflix, distribuidora de la película, que ha llegado a comprender y también ha perdonado.
Pero reconoce que morderse la lengua supuso un gran trabajo interno en esos momentos de «furia interna». Una frustración que le llevó a vivir los momentos más duros de su vida. Todavía lo sufre en la actualidad. «No te creas que estoy tan bien», le confiesa a Pablo Motos, «he llorado mucho y lo he pasado muy mal».
El presentador ha llegado a preguntarle sobre unas declaraciones en las que Karla Sofía había confesado que había pensado en quitarse la vida, tirándose al río. «Digo tantas cosas», bromeó Gascón, y lo ha medio refutado desde el humor. Fue durante esa visita a París, paseando por las orillas del Sena «con unos lagrimones que te pasas», recuerda. En ese momento, pensó: «A lo mejor sería bueno desaparecer». Uno de esos instantes en la vida «en la que te preguntas para qué estoy en este mundo».
Pero, en realidad, nunca pensó en quitarse de en medio. «Afortunadamente tengo una hija de 14 años maravillosa, a la que no voy a dejar», explica y se reafirma en su fortaleza contra los críticos: «Tampoco voy a dejar que me hunda nadie».
Por otra parte, y en clave de ese humor negro que tanto la caracteriza, había otras razones para no saltar al Sena. «Pensé en el frío que iba a pasar antes de morir y, encima, si te ahogas y te rescatan y luego igual estás con la bacteria esa durante toda la vida», dice sobre las condiciones insalubres del río que cruza el centro de París.