Historicismo y orquesta moderna: un equilibrio aún por resolver
25 ene 2026 . Actualizado a las 01:46 h.Tras un minuto de silencio por las víctimas de los últimos accidentes ferroviarios, Carlos Mena dirigió a la Orquesta Sinfónica de Galicia (OSG) con música de Haendel tras un reajuste de programa (a comienzo de temporada se anunciaban, además, obras a determinar de Purcell que desaparecieron). Que una orquesta moderna aborde el barroco cuando el historicismo es realidad casi incontestable abre debate. ¿Es más apto invitar a un conjunto de instrumentos originales para un programa así o conformarse y tratar de adaptar la sonoridad al estilo? Depende de la batuta. González-Monjas, sin ir más lejos, hizo sonar esta temporada a la OSG de forma más historicista que la que esta noche logró Mena. En la Música para los Reales Fuegos Artificiales, no renunció a sonido grande, pero aligeró la articulación y la música tuvo sabor barroco suficiente. No extremó tempi y, aunque no hubiese sobrado mayor variedad en la batuta, encontró la complicidad de la orquesta, sobre todo en unos vientos muy acertados. Lo mejor llegó en La Paix o La Réjouissance (impecable metal) y la versión fue correcta.
El Te Deum para la victoria en la batalla de Dettingen tiene poco que envidiar a las mejores obras sinfónico-corales haendelianas. Incluye exigente escritura para coro a cinco voces. Era la primera vez que el coro de la OSG lo abordaba y, aunque la sonoridad fue aceptable (mejor en los pasajes en tutti que aquellos que dejan más expuestas a cuerdas concretas), la escritura (en especial contrapuntística y fugada) los puso en aprietos solucionados lo mejor posible. Si el rendimiento fue más bajo que en actuaciones anteriores, esta obra es muy demandante para un coro como este.
La sonoridad mejoró en los últimos números. Como solista, el barítono Lucas López posee color demasiado claro pero impuso voz homogénea y gusto en el fraseo. Mena buscó equilibrio entre sonoridad y estilo. Lo logró muchas veces (las trompetas tuvieron momentos muy reseñables); pero más ensayos redondearían el rendimiento coral. El público disfrutó. El debate sobre cómo ofrecer barroco en estas orquestas queda en la mesa.