Manuel Álvarez, una vida entre dos mares

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Manuel Álvarez, con parte de su alumnado en Marruecos
Manuel Álvarez, con parte de su alumnado en Marruecos

El profesor arousano afronta su cuarto curso en Marruecos tras haber trabajado también en Estados Unidos, una experiencia que le ha permitido conocer otras culturas

08 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El arousano Manuel Álvarez es profesor de Educación Física en Secundaria. Licenciado por la Universidade da Coruña, aprobó las oposiciones y consiguió plaza definitiva en 1999, cuando tenía 24 años. Desde entonces, aunque podía haber permanecido durante años en el mismo centro, decidió buscar periódicamente nuevos retos.

Su trayectoria le llevó primero a trabajar como profesor de español en Luisiana, en Estados Unidos, en 2002. También pasó un curso en Canarias. A su regreso a su centro de origen, el antiguo IES Fermín Bouza Brey, solicitó que se pudieran impartir ciclos deportivos de baloncesto y vela. «Gracias a ello conseguí siempre estar motivado haciendo cosas diferentes que requerían de una formación continua que a mí me interesaba», explica.

La posibilidad de trabajar en el extranjero llegó a través del programa del Ministerio de Educación destinado a difundir la lengua y la cultura española en otros países. Marruecos fue su primera opción entre los destinos disponibles. La proximidad con Galicia tuvo un peso importante en la decisión. Actualmente vive en Larache, a una hora de Tánger, desde donde puede desplazarse viajar a Galicia en avión. También conocía ya Marruecos y consideraba que la vida allí podía resultarle cómoda y sencilla. «Es cierto que hay muchas diferencias culturales entre España y Marruecos, principalmente en lo referente a la religión, pero el estilo de vida, el día a día no es tan diferente como se piensa», señala.

Entre las características que encuentra en la sociedad marroquí destaca el carácter familiar, la vida en la calle y la solidaridad entre las personas. Lo compara con su propia infancia: «A mí, en cierta medida, me recuerda mi vida cuando era pequeño y todos jugábamos en la calle, los vecinos se conocían y se ayudaban cuando hacía falta».

Las diferencias

Su experiencia en Estados Unidos le permite establecer otra comparación. En Luisiana encontró una sociedad que describe como «mucho más individualista y por supuesto más materialista» que la que ha conocido en Marruecos. Para Manuel, las diferencias entre países no siempre se perciben bien desde fuera.

Manuel tiene tres hijos. Uno de ellos, el pequeño, tenía 14 años cuando se trasladó con él a Marruecos y fue quien peor llevó inicialmente el cambio. No quería abandonar su instituto ni separarse de sus amigos. Con el tiempo, explica su padre, descubrió que podía hacer nuevas amistades y que los amigos que había dejado en Galicia seguían estando ahí cuando regresaba. El contacto con Galicia continúa siendo frecuente. Manuel intenta regresar a casa una vez al mes y también vuelve durante las vacaciones de Navidad y verano.

Aunque imparte Educación Física, explica que uno de los objetivos del colegio es fomentar también la lengua y la cultura españolas. Hablar de Galicia con sus alumnos forma parte de esa labor, al igual que las actividades que permiten mostrar la diversidad cultural de las distintas comunidades españolas.

De Marruecos destaca especialmente la parte social. «La gente es cariñosa, te pregunta por tus problemas, escuchan y no se toman la vida con tanto estrés», cuenta. Ha hecho amigos marroquíes que le invitan a sus casas, comparten con él un café o un té y están dispuestos a ayudar. También ha aprovechado su estancia para viajar. Reivindica un Marruecos que, según señala, no se limita al desierto. Habla de sus montañas, ríos y ciudades como Essaouira o Chefchaouen.

El profesor afronta ahora su posible regreso. El próximo curso sería su cuarto año en Marruecos y reconoce que le gustaría volver a su centro, estar de nuevo con su gente, sus amigos y su familia. Al mismo tiempo, no descarta emprender otra aventura profesional. Se está formando en varios idiomas y contempla preparar una oposición para trabajar como asesor del Ministerio de Educación en el exterior.