El entrenador del Monbus Obradoiro advierte de que el rival «obliga a tomar buenas decisiones constantemente»
28 dic 2025 . Actualizado a las 15:13 h.Diego Epifanio, Epi, no suele hablar con artificios. Y tampoco lo ha hecho en la antesala de un derbi que llega cargado de expectación, con Sar a rebosar. Ni siquiera por el hecho de que para él, desde el punto de vista emocional, sea un partido con carga añadida. Al fin y al cabo, llevó al Leyma por vez primera en su historia a la ACB, aunque después no pudo lograr la permanencia.
El técnico burgalés guarda buen recuerdo de esa etapa: «Llegué a un club en el que no había muchos aficionados en la grada en los partidos, y acabamos con 9.000. Con un grupo de trabajadores, un staff increíble a nivel personal y a nivel profesional, y los voy a ver a todos. Eso, a nivel personal siempre te mueve cosas». También sabe que habrá muchos aficionados herculinos en Sar a los que en su día vio en viajes, partidos y celebraciones. Pero todo eso quedará en segundo plano en cuanto empiece el partido. E invoca a la afición del Obra para que se implique «desde el minuto uno hasta que acabe el partido».
Espera un derbi complejo y recio, en el que la dureza mental puede ser determinante: «No nos tienen que pesar nuestros errores, no nos tienen que pesar su acierto. Es un equipo que muchas veces mete parciales de 8-0, de 9-0. Hay muchas veces en las que cogen tres rebotes ofensivos en un ataque. Ahí es donde tenemos que estar calmados y tomar la mejor decisión, para que no nos afecte».
Se enfrentan dos plantillas configuradas de distinta manera, que despliegan un baloncesto diferente. Sin embargo, Epi observa que los números reflejan una realidad no tan distante: «Si hablamos de posesiones estamos igual, si hablamos de puntos estamos igual». Esa similitud vale para casi todos los aspectos del juego, salvo uno, tal y como indica el entrenador del Obradoiro: «Van constantemente al rebote ofensivo. Sus grandes son muy físicos, van muy arriba, empujan mucho, sus pequeños lo cargan mucho y están muy cerca de sus jugadores, porque eso les permite coger un gran número de rebotes y también empezar a defender desde muy arriba las veces que no lo cogen, porque ya están muy cerca de sus pares y pueden presionar».
Insiste en la mentalización: «Hay una cosa que nos tiene que pesar en la cabeza, a nosotros como equipo y a nuestros aficionados, y es que ellos van a coger rebotes. Eso no nos puede pesar, no puede ser que a partir de que ellos nos cojan un rebote acumulemos un error. Es una de sus virtudes. Entonces, que no nos haga más daño el hecho de que vayan a tener una segunda posesión, y en esa segunda opción estemos mentalmente duros, que tengamos claro el seguir defendiendo, las normas defensivas que queremos aplicar, y eso que no nos afecte».
El Leyma es un equipo que nunca levanta el pie del acelerador y que suele ofrecer su mejor nivel en el último cuarto. Impone un ritmo muy constante, incluso ascendente. Es un dato que no pasa inadvertido a Epi: «Hay equipos que les han plantado más cara en la primera parte, que les han puesto en más dificultades. Evidentemente, ellos tienen una forma de jugar, el nivel de contacto es muy alto, juegan muy físicos, defensivamente te obligan constantemente a tener que tomar buenas decisiones porque, si no, te castigan y eso propicia que a los rivales se les hagan los partidos muy largos».
El técnico abunda en la reflexión: «Es una de las claves del éxito, mantener ese nivel de actividad, ese nivel de contacto físico-defensivo que hace que los equipos lleguen al final del partido hechos polvo. Y luego, aparte, la propuesta ofensiva que tienen de jugar, de correr, de cargar el rebote. Creo que eso también va limando mucho a los rivales y creo que al final los finales de partido de Coruña están siendo muy buenos. Quizá de los más apretados que han tenido ha sido el de Estudiantes y ahí, en ese último cuarto, pues ganan porque acaban metiendo tiros muy importantes que les permiten llevarse la victoria».
Otro punto de atención en el partido será el ritmo de juego. El Leyma intenta que sea siempre alto. Se siente cómodo corriendo y multiplica los cambios para no bajar la intensidad: «Ellos te obligan, muchas veces, en las situaciones de transición, a estar desemparejados. Nos exige más saber que debemos tener un esfuerzo individual y, aparte, la responsabilidad colectiva de cómo queremos defender en todas las situaciones que se pueden dar. Es un equipo que transita muy rápido, aparte de que hacen cambios de jugadores quizás más rápido que otros. Nosotros tenemos que estar preparados para ese ritmo en cada acción que nos toque defender, para dar el mejor nivel».