¿Los derechos de la mujer por encima de todo?

Fernando Hidalgo Urizar
Fernando Hidalgo EL DERBI

OPINIÓN

·PEPETORRES | EFE

02 abr 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

«Qué vergüenza la sentencia de Dani Alves. Qué vergüenza.... Qué vergüenza, que después de todo lo que nosotras hemos recorrido para luchar contra la violencia de género, que es la expresión máxima de lo que significa la falta de igualdad entre hombres y mujeres. Qué vergüenza después de todo lo que ha hecho el Partido Socialista en el reconocimiento los derechos de las mujeres, de la brecha salarial, en las pensiones, en todo aquello que refleja que a lo largo de nuestras vidas hemos sido discriminadas o no hemos jugado el papel que teníamos que jugar. Qué vergüenza que todavía se cuestione el testimonio de una víctima y se diga que la presunción de inocencia está por delante del testimonio de mujeres jóvenes y valientes que deciden denunciar a los poderosos, a los grandes, a los famosos. Por eso también desde aquí queremos decirle a esta mujer que estamos contigo, que estamos con todas aquellas que se enfrentan a gigantes para poder reclamar su dignidad, que en su boca es la dignidad de todas nosotras. Y no está sola, aquí estamos contigo».

Este fue el pseudo mitin que la vicepresidenta del Gobierno ofreció hace unos días ante la sentencia absolutoria del futbolista Dani Alves. Una reivindicación de los derechos de la mujer por encima de los derechos de las personas, y un desprecio a la judicatura que dejó estupefacto a todo aquel que está orgulloso de vivir en un país de leyes y que cree en las instituciones españolas.

María Jesús Montero se quedó a gusto y al más puro estilo populista se olvidó de los cargos que representa y las obligaciones que esos mismos cargos llevan aparejadas. Montero no es, o no debería ser, una especie de activista al estilo de su tocaya en Podemos Irene. La número dos del Gobierno de España, ministra y vicepresidenta y candidata a la presidencia de Andalucía, no puede pisotear las instituciones de las que ella misma debería ser garante.

Con su palabrería facilona trató un tema sumamente complejo y se pasó por el arco del triunfo la premisa básica de la justicia en España (y en casi todo el planeta libre), que todo el mundo es inocente hasta que no se demuestre lo contrario. Y hasta que el más criminal de los criminales debe ser sometido a un juicio justo antes de ser condenado o absuelto. Pero según la ministra, Dani Alves no tenía otro destino que una gran condena ejemplarizante. Por supuesto que cada cual tendrá su propia opinión sobre si el brasileño era o no culpable, pero lo que nos diferencia de las repúblicas bananeras es que las sentencias ni se hacen por votación popular, ni bajo el criterio de personas ajenas al entramado legal ni, por supuesto, bajo el influjo de un prejuicio.

Pero la línea que ha cruzado Montero ya está muy pisoteada en nuestro país. Y poco a poco, entre todos, se está consiguiendo que no nos creamos el sistema, lo cual favorece única y exclusivamente a aquellos del cuanto peor, mejor; a los partidos extremistas, esos que tanto cita y tanto repudia la propia vicepresidenta, que habla sin parar de derechos, pero desprecia la presunción de inocencia en según qué casos.