Saber irse tras 23 temporadas

David Suárez Alonso
David Suárez CINCO UVES DOBLES

OPINIÓN

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01 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

 «En los sitios hay que saber estar, pero sobre todo hay que saber irse». Aunque podría ser de Herminia, la frase en realidad la pronunció hace unos días la exministra Pilar Llop cuando entregaba la cartera de Justicia. He ahí la cuestión. Saber marcharse. Decir adiós dejando buen sabor de boca. O al menos estar a la altura. Pero, ¿cómo se despide uno tras 22 años en antena? Quitando a Ana Blanco, Gayoso y Matías Prats, pocos más pueden presumir de lo conseguido por Cuéntame cómo pasó. Por eso, su punto y final era un reto mayúsculo. Plantearon una última temporada con tres caballos ganadores: una muerte en diferido, un homenaje a cada miembro de clan Alcántara y el regreso del heredero, ese Ricardo Gómez que será siempre Carlitos para tres o cuatro generaciones. Quizás no arriesgaron. Una vez más pusieron en el menú familia, ciclo de vida y nostalgia. Aprendieron del sueño de Resines y de los que aún siguen defraudados con el final de Lost. Nada de estridencias. Hagamos lo que sabemos hacer. Y, por eso, apostaron por los ingredientes básicos que los han mantenido con vida la serie a pesar de todos los bandazos que han dado para poder meter con calzador a los Alcántara en cada uno de los acontecimientos relevantes de las últimas cinco décadas.

La serie que lo quiso contar todo decidió acabar con su propio arranque. Con la cabecera en blanco y negro asomando en la televisión de un escaparate. Con la primera de muchas sintonías. No está mal pensado. Incluso los que no hemos podido aguantar al pie del cañón esos más de 400 capítulos hemos de reconocer que ese guiño final tiene sentido. Son historia de la televisión y como tal tenían que aparecer en la serie. Tampoco diría que es un cierre brillante. A día de hoy sigo sin conocer a nadie capaz de hacer lo que hizo Alan Ball en los últimos instantes de A dos metros bajo tierra: una canción, unos cuantos saltos al futuro y un coche recorriendo una autovía. No le hizo falta nada más para conseguirlo todo. San Genaro es otro mundo. Y como Herminia, Cuéntame quiso morir con dignidad