Una cabeza muy bien amueblada

MERCADOS

ABRALDES

24 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

¿Cómo acaba un español capitaneando la mayor empresa de muebles prefabricados del mundo? Juvencio Maeztu (Cádiz, 1968) siguió al pie de la letra el manual de instrucciones del buen líder: «Implica combinar fuerza de voluntad y humildad. Es muy importante no convertirse en una persona arrogante y saber escuchar y conectar emocionalmente con la gente», confesaba en una entrevista a Tendencias de Negocios. Aún no sabía que siete años más tarde ascendería a la presidencia de Ikea, una de las diez multinacionales más valiosas de Europa en la actualidad. No fue una casualidad.

Economista de formación (Universidad de Cádiz) y capitán de barco por vocación, Maeztu se especializó en Dirección de Empresas (IESE Business School, 1994) antes de comenzar a trabajar en Fronda Spain, negocio especializado en jardinería. Con el nuevo siglo llegó el cambio de rumbo en su trayectoria profesional. Desembarcó en la compañía sueca en el 2001 como director de tienda en Alcorcón y llegó a dirigir la de Wembley (Londres). Peldaño a peldaño, fue ascendiendo en la pirámide. Sin miedo a asumir responsabilidades. Ese carácter tan pertinaz como aventurero en los negocios lo llevó a aceptar en el 2006 la dirección de Recursos Humanos para España y Portugal, un puesto para el que reconocía que no estaba preparado. Sin embargo, superó con creces las expectativas, se convirtió en un miembro clave de la familia Ikea y en el 2012 lo enviaron a la India para preparar su expansión en ese mercado.

Su gran salto llegó en el 2018, cuando fue nombrado director financiero, a cargo de la contabilidad creativa de un conglomerado muy complejo, que cuenta con más de una decena de corporaciones y fundaciones que extienden sus tentáculos hasta Liechtenstein, Suiza, antiguas Antillas Neerlandeses y los Países Bajos, donde reside Maeztu. Todo este laberinto societario ha permitido a la multinacional adelgazar su factura con las Haciendas nacionales a lo largo de las dos últimas décadas. Controlar un flujo tan grande de dinero desde la matriz (Ingka Group) exige, claro está, tener la cabeza muy bien amueblada.

Ha sido precisamente su fidelidad, discreción, sensatez y buen olfato lo que ha propiciado su elección para suceder a Jesper Brodin a partir del próximo 5 de noviembre. No solo se convertirá en el primer mandamás extranjero de Ikea, también el primero que toma las riendas de la compañía sin hablar sueco.

Los retos que tiene por delante no son despreciables. La multinacional, que en el último ejercicio facturó un 5,3 % menos, hasta los 45.100 millones de euros con su estrategia de funcionalidad a precios bajos, se enfrenta a un futuro de incertidumbres. No solo por la guerra arancelaria, también por la competencia china, que ha copiado el modelo «fácil de montar». Para sortearla y aprovechar el enorme mercado asiático, se ha asociado con plataformas como Alibaba y JD.com.

El coloso de los muebles que hereda Maeztu opera en 63 países a través de 487 establecimientos y emplea a 216.000 trabajadores en todo el mundo, una cifra que podría aumentar el año que viene si el directivo sigue adelante con el plan de expansión y nuevas aperturas en China, India y Estados Unidos.