El audiovisual gallego recuerda a Verónica Echegui: «En el rodaje de 'El menor de los males' prefirió empotrarse contra un poste que contar con un especialista»

FUGAS

Juan Carlos Hidalgo

Profesionales del sector que trabajaron con la actriz expresan su pesar por la muerte de la intérprete. La vieron crecer como estrella justo después del estreno de «Yo soy la Juani»

29 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Horas después de enterarse de la muerte de Verónica Echegui, Dani Martín comparaba a la actriz con «la Penélope de Jamón, jamón; la Rosalía de Saoko, Papi y la Lola Flores del tuning». El cantante se sirvió de varios símiles para engrandecer la figura de su compañera en Yo soy la Juani, la película de Bigas Luna que lanzó a la madrileña al estrellato. Es el mismo recurso que utiliza Antonio Durán, más conocido como Morris, en el homenaje que el sector audiovisual gallego quiere rendirle a la intérprete a través de este artículo. «Para mí siempre será la Lolita de España. Una Lolita especial y única que lo fue hasta en su forma de irse».

Como la mayor parte de la profesión, el actor de Fariña y Pratos combinados desconocía que la actriz padecía un cáncer que, finalmente, acabó con su vida a los 42 años. Por eso, el shock le llevó a revisitar mentalmente esos momentos compartidos con Verónica en el rodaje del El menor de los males, y las ocasiones en las que volvió a tener la oportunidad de estar con quien considera «un ser de luz». «Era el 2006 y acababa de estrenar Yo soy la Juani siendo prácticamente una niña. Tuve la suerte de tratar con ella porque mi personaje y el suyo tenían mucho contacto. Ya entonces me di cuenta de que tenía delante a una gran estrella. Hay algo especial en ellas, una inocencia, una energía que se ve pocas veces... Y Verónica poseía el don, era especial. Lamento mucho lo que le ha pasado, sobre todo, por el punto en el que se encontraba. Había logrado superar la presión que le suponía el éxito y ya conseguía disfrutar de la profesión. La desolación que sentimos sus compañeros es absoluta. Te digo más: pocas veces he visto una unanimidad similar en el sector».

Morris quiere recordar a Verónica como lo que era: una polvorilla, un culo inquieto. Así que menciona una anécdota que más tarde repetirá Manu Gómez, quien fuera primer ayudante de dirección en El menor de los males. «En una escena tenía que conducir un coche de alta gama que acababa empotrándose contra un poste y, aunque había un especialista, ella se empeñó en rodarla: acabó estampándose, pero de verdad». Puntualiza Gómez que aquella situación «define muy bien su personalidad y cómo nos tomamos todos aquello. Estuvimos siete semanas rodando en Ponte Maceira, en el concello de Negreira, y al ser una única localización y estar todo el rato juntos, se generó una especie de Gran Hermano buenrollero que algunos mantuvimos con el paso del tiempo». De hecho, como cuenta a continuación, «la casualidad hizo que Vero y yo acabáramos siendo vecinos en Lavapiés años después, por lo que pude seguir disfrutando de ella». No quiere dejar pasar este profesional una cualidad de Verónica que, según su experiencia, no se encuentra fácilmente: «Aunque nos enamoró un poco a todos por su talento inmenso, jamás le puso una mala cara a nadie del equipo, independientemente de su función».

Verónica Echegui, en una escena de «El menor de los males»
Verónica Echegui, en una escena de «El menor de los males» VOZ AUDIOVISUAL

Alfonso Blanco «Fosco» también formó parte del equipo de El menor de los males aquel verano del 2006. El entonces director de producción explica que la película era «la puesta de largo en el cine de Voz Audiovisual, así que confiar en una actriz jovencísima como Verónica, que empezaba a petarlo, conllevaba ciertos riesgos. Sin embargo, de inmediato me di cuenta de que era una estrella. Cómo aguantaba el tipo con Carmen Maura, menudo espectáculo. Era un animal escénico, pero también una semilla de alegría. Hay actrices que son de raza, era algo similar a lo que te da en cámara Candela Peña».

Verónica pudo demostrar su valía en películas como El patio de mi cárcel, Katmandú o Explota explota, por las que recibió sendas nominaciones al Goya. En todos estos papeles estuvo inmensa para Simón Casal, aunque fue su interpretación en la serie Intimidad la que lo cautivó definitivamente. La actriz se puso en manos de este director en Justicia artificial, uno de los últimos trabajos que pudo llevar a cabo la madrileña. En esta película, rodada en A Coruña, interpretaba a una jueza «que por tener un cargo público y ser una autoridad tiene que reprimir constantemente sus emociones, y eso a ella le interesaba muchísimo. El hecho de enfrentarse a este reto cuando en su vida es [Casal no puede evitar hablar en presente de la actriz] tan explosiva, tan enérgica y tan sensible, era una mezcla que los dos queríamos probar. Y de la que estoy absolutamente orgulloso».

Verónica Echegui y Alberto Amman durante el rodaje de «Justicia Artificial»
Verónica Echegui y Alberto Amman durante el rodaje de «Justicia Artificial» Ana García

El director coruñés pasó infinidad de jornadas con Verónica en el 2022. «Nos reunimos varias veces en Madrid para hablar del proyecto, luego rodamos siete semanas en A Coruña y también nos vimos varias veces en la fase de posproducción. La verdad es que estoy muy impactado por la noticia, todo el equipo lo está. No sabíamos que estaba enferma y sentí mucha tristeza cuando me enteré de lo ocurrido. Solo tengo buenas palabras para ella: pero me gustaría destacar tanto su humildad como su bondad».