El Río Breogán desarbola al Baskonia con dos cuartos sublimes y un ejercicio de resistencia tras el descanso (88-82)

FORZA BREO

Los celestes llegaron a vencer por 32 puntos antes del intermedio y soportaron con casta y una buena defensa la reacción visitante
30 mar 2025 . Actualizado a las 19:44 h.Otro gigante que cae a la lona en el cuadrilátero del Pazo. Como el Barcelona y el Unicaja, el Baskonia también se dio de bruces en Lugo víctima del extraordinario nivel de juego de un Río Breogán que ya tiene licencia para soñar con metas más ambiciosas que la permanencia. Los pupilos de Luis Casimiro rozaron la excelencia en los dos primeros cuartos y tras el descanso contuvieron con garra y buen ejercicio defensivo la explosión del ejército de Pablo Laso, que llegó a situarse a cuatro puntos cuando el partido agonizaba.
Prendió la mecha anotadora Jordan Sakho desde el tiro libre a los 50 segundos de un partido en el que el Breo entró con un buen nivel defensivo y acierto desde el triple. Antes de cumplirse el tercer minuto se le presentó el primer problema a Luis Casimiro. Su pívot de confianza (Sakho) se iba al banquillo con dos faltas personales. Dae Dae Grant sacaba brillo a sus galones y Aleksandar Aranitovic acertó en su primer intento desde fuera del arco de 6,75. Después fue Toni Nakic el que abrió su cuenta de triples y a continuación hizo lo propio Arturs Kurucs. Primer bocado de los breoganistas al marcador (21-11) y Pablo Laso no esperó a que la cosa fuera a mayores. Paró el partido para trazar el plan con el que gripar del motor de un Río Breogán que avanzaba como un bólido. El Pazo, eufórico, se deleitaba con el baloncesto de alta escuela de los pupilos de Luis Casimiro, que miraban al reloj deseando que la cuenta atrás del primer acto no culminara jamás. Con una versión sublime, los anfitriones cerraron la primera manga con un marcador de ensueño: 34-13.
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Al recital de triples dio continuidad Eric Vila tras el cambio de cuarto. El Baskonia se veía reducido a su mínima expresión ante el caudal de recursos de un Río Breogán en modo apisonadora. Cada jugador que se levantaba desde el 6,75 la enchufaba y bajo los tableros, en prácticamente todos los duelos salían vencedores los celestes. La brecha en el marcador creció hasta los 32 puntos, y fue a continuación cuando los anfitriones se sintieron terrenales por primera vez en el partido por un parcial en contra que propició el tiempo muerto de Casimiro. Falsa alarma. El Breo enseguida recuperó el buen tono y consiguió llegar al descanso con una ventaja que ni los más optimistas eran capaces de predecir: 57-34.
Volvieron de la caseta los locales esgrimiendo las armas que lo habían catapultado: buena circulación, máxima eficacia en los triples y mano de hierro en defensa. Volvía la diferencia de 30 puntos al electrónico (68-38) ante la desesperación en la banda de un Pablo Laso que trataba de cortar la hemorragia manteniendo muchos minutos en cancha a sus jugadores con más puntos. Howard, Moneke y compañía consiguieron ir menguando la ventaja breoganista, pero no lo suficiente como para generar pánico en el Pazo. Los de Casimiro dominaban por 74-57 con solo 10 minutos por delante.
Solo una hecatombe podía privar a los de Casimiro de la victoria. El Pazo, consciente de que quedaba un último arreón, se desgañitaba para reactivar a su equipo, que hilvana cada ataque hasta el límite de la posesión consciente de que el cronómetro jugaba a su favor. Dae Dae Grant dio relevo a un exhausto Mavra y el Breo aguantaba el tipo sin grandes dificultades. Pasaba el tiempo y el Baskonia seguía descolgado. A cinco minutos para la conclusión la brecha era de 16 puntos (83-67) y solo un minuto y medio después era de solo 10 (83-73). Aparecían los nervios, y más viendo a Howard meter triples con un defensor encima. A 2 minutos y 6 segundos, paró el partido Casimiro porque el Baskonia se acercaba peligrosamente en el marcador. En la defensa estaba la victoria y a ella se agarraron sus hombres para proteger su renta y acabar un partido de los que crean afición.