Condenan a un hombre por dar una bofetada a su mujer por estar en una terraza de Pontedeume con otro

Bea Abelairas
Bea abelairas FERROL / LA VOZ

FERROL

Imagen de archivo de Pontedeume
Imagen de archivo de Pontedeume JOSE PARDO

Ella no quiso declarar y su pareja alegó que tenía una enemistad con el acompañante

29 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El pasado 25 de octubre un hombre perdió los nervios al ver a su mujer con otro en una terraza de Pontedeume a la hora del aperitivo. Se acercó a ella y le recriminó que estuviese acompañada para después darle un bofetón. Precisamente ese acompañante declaró en el juicio que los celos motivaron una agresión que ha terminado con una condena para el marido despechado, aunque solo a trabajos comunitarios.

Aún así, el condenado recurrió la sentencia de primera instancia, pero la Audiencia Provincial acaba de confirmarla. El tribunal ratifica un fallo que el pasado 13 de marzo dictó el juzgado de lo Penal número 6 de A Coruña en el que se le condenaba como autor criminalmente responsable (sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal) de un delito de malos tratos sobre una mujer. En consecuencia, le imponen una pena de 15 días a trabajos en beneficio de la comunidad y prohibición del derecho a la tenencia y porte de armas durante seis meses y un día. Además, se decretaba una medida de alejamiento que implica la prohibición de aproximarse en línea recta a menos de cien metros de la mujer agredida, de su domicilio y de su lugar de trabajo, aunque no se encuentre en ellos, por el plazo de tres meses. También le imponen el abono de las costas procesales causadas.

Los abogados del maltratador solicitaron la nulidad de las actuaciones alegando motivos como la indefensión; la negación del principio de presunción de inocencia; una infracción de precepto constitucional y un error en la valoración de la prueba. El objetivo de su recurso era que se revocase la sentencia dictada en primera instancia para sustituirla otra que absolviese a su cliente. En este sentido, recuerdan que la pareja fue a declarar, aunque ella no quiso pronunciarse sobre la agresión y tampoco presentó un parte médico. Él alegó una profunda enemistad con el otro hombre, pero este dice que no sabía de su existencia.

En la plaza de Pontedeume

Sin embargo, la Audiencia reconoce que la mujer tenía marcas en la cara y se ampara en la declaración del testigo (el individuo causante de los celos), que relató que ese día acompañaba a la mujer y se encontraba en la plaza de Pontedeume cuando apareció el esposo, al que no conocía hasta el día de la agresión. Fue entonces cuando le preguntó por su nombre advirtiéndole que estaba grabando el encuentro.

La documentación del caso detalla que «acto seguido se dirigió a su esposa que se encontraba de pie y en tal situación comenzó como a regañarla llegando a propinarle una bofetada, quedándose ambos impresionados yéndose posteriormente cada uno por su lado y que si bien hubo un murmullo en la terraza nadie intervino».