A Coruña, mil casas de más de cien años

Un edificio de la calle Damas está considerado como el más antiguo de la ciudad

Juan Olives, presidente de los anticuarios gallegos, tiene su local en el bajo del inmueble.
Juan Olives, presidente de los anticuarios gallegos, tiene su local en el bajo del inmueble.

A Coruña / la Voz

«O meu nome é o da Cidade Alta / nacido onde a luz e o mar se están orixinando mutuamente / nacín enfrente de min mesma / cando a Pescadería era un leito de sereas...». Esto escribía Luisa Villalta, en su poemario En concreto, haciendo un recorrido lírico por los orígenes de aquella pequeña población que hace siglos construyó sus casas en lo más alto del territorio. El Instituto Galego de Estatística no se remonta tan atrás, solo hasta el año 1900, para dejar constancia de que en la ciudad quedan casi un millar de casas que tienen más de cien años. Son, exactamente, 916 edificios «destinados principal ou exclusivamente a vivendas», indican desde el organismo de la Xunta.

Un dato llamativo de dicha relación estadística de inmuebles es que el estado de casi la mitad de ellos, 425, es considerado deficiente, mientras que 178 están mal y 34, en estado ruinoso.

La casa de las dos infantas

Todo lo contrario ocurre con la considerada la casa más antigua de la ciudad, al menos así lo escribió en su día el historiador Juan Naya y, posteriormente, insistiría en ello el periodista y escritor Ángel Padín en su libro Arquitecturas de la ciudad de La Coruña. Este edificio está en el número 6 de la calle Damas, fue reformado hace ahora una década y mientras los historiadores aseguran que en 1217 estuvo habitado por las infantas doña Sancha y doña Dulce, en la ficha municipal del Pepri de 1999 figura como año de construcción el de 1635. Este último dato era rebatido en su día por Ángel Padín cuando le indicaba al periodista Rubén Ventureira: «Se supone que entonces se hizo una rehabilitación».

Y después de la última reforma, consistente, según el permiso municipal, en la «reedificación con adición de una planta y bajo cubierta», uno de los nuevos inquilinos de la misma es Juan Olives, en la actualidad, presidente de los anticuarios gallegos.

Un hueco detrás de la pared

La tienda de Olives está en el bajo de la casa donde este experto en la cerámica de Sargadelos y en todo lo relacionado con la misma muestra el pozo artesano que hay al lado de la pared del fondo del local. Está inutilizado «por la humedad que provoca», explica. De todos modos, el sitio tiene su cierto misterio: «En realidad esa pared de ahí no es el final del bajo, porque sigue hacia atrás, hacia la otra vivienda, y también hacia abajo, unos cuantos metros más». La razón de que quedara ese hueco, apunta Olives como motivo más probable, es la inversión que en su día supondría seguir habilitando dicha zona. Lo que hay detrás del muro es un pequeño misterio, si es que hay algo más que piedras. Lo que no es ningún misterio es lo que está a la vista, como son las viejas estancias de la vivienda, la chimenea o las que hoy se usan como estanterías, pero que son de piedra.

Las piezas de Sargadelos, algunas de ellas muy especiales, son mayoritarias entre las muchas antigüedades que tiene Olives en este local. Este anticuario, y abogado, calcula que deber ser «el inquilino que más tiempo» lleva por los cambios tras la reforma de la casa y recuerda que en la fachada de la misma hay tres escudos, elementos también muy importantes de la misma.

patrimonio

Casas de Paredes es el conjunto más antiguo a pesar de que en su día no se completó la fachada

La torre de Hércules, con sus dos milenios a cuestas, es la construcción a la que nadie le discute la primacía en cuanto a antigüedad. Luis Valiño, que acaba de publicar el libro 1759-1833. Por vida de tres reyes (Espacio Cultura), apunta que el conjunto de edificaciones más antiguo de la ciudad es el de Casas de Paredes. De todos modos, apunta que se trata de un proyecto inacabado, puesto en marcha por el capitán general Pedro Martín Cermeño en 1779 y que en su momento contó, entre otras dificultades, con la oposición vecinal al proyecto.

Colegiata

Del primer templo románico a las sucesivas ampliaciones. En más de una ocasión los años de antigüedad han sido motivo de discrepancia como ocurrió, recuerda el historiador Xosé Alfeirán, cuando los entonces responsables de las iglesias de Santa María del Campo y de Santiago trataban de dilucidar cuál era la más antigua. El motivo de fondo, detalla, era tan sencillo como fijar el orden que debían ocupar las comitivas de ambos templos en una las procesiones religiosas. Como suele ocurrir en estas edificaciones, una cosa es la construcción original y otra diferente las sucesivas reformas. Es algo que ocurre con la Colegiata, un edificio originalmente románico construido alrededor del año 1150 «en el punto más elevado de la Ciudad Alta», indica Esteban Fernández Cobián en la Guía de Arquitectura de A Coruña. De aquel pequeño templo inicial queda la capilla mayor y, detalla Cobián, cuando se convirtió en parroquia, en el siglo XIII, «se acometió la primera ampliación; la construcción de las tres naves se inicia en 1302».

Santiago

Sin una fecha de construcción. En cuanto a la iglesia de Santiago, Fernández Cobián escribe: «No es conocida la fecha exacta de su construcción, siendo 1217 la referencia más antigua que se conserva». De todos modos, se trata de un templo «profundamente ligado a la historia de la ciudad; en los siglos XIV y XV el Concejo de A Coruña se solía reunir en su atrio».

Palacio de Capitanía

Más de tres lustros en obras. Es otro de los edificios antiguos de la ciudad ya que las obras empezaron en 1747 y concluyeron más de tres lustros después, en 1763. Uno de los motivos de la duración fue el cambio de proyecto de un edificio.

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