Francisco Muñoz Martínez, ingeniero informático
«Un nuevo algoritmo puede dejar los chips obsoletos en cualquier momento. Es posible un cambio radical en la industria»
Los chips se han convertido en uno de los bienes más disputados. Salen de muy pocas fábricas; los centros de datos se quedan con la parte del león; y otras industrias, como las del automóvil, móviles y ordenadores, ya notan la escasez. Muñoz Martínez ha sido premiado por la Fundación BBVA y la Sociedad Científica Informática de España (SCIE) por diseñar chips de IA que sacan el máximo partido de cada operación.
Carlos Manuel Sánchez en colaboración con Fundación BBVA | Foto: Fundación BBVA | www.fbbva.es/
«Ninguna compañía tecnológica tiene el futuro asegurado; ni siquiera los gigantes. Un nuevo algoritmo puede dejar sus chips obsoletos en cualquier momento», advierte Francisco ... Muñoz Martínez (Totana, Murcia, 1995), galardonado con el Premio de Investigación de la SCIE y la Fundación BBVA por sus investigaciones en chips de inteligencia artificial. Hoy trabaja para Intel poniendo a punto las nuevas generaciones de ordenadores antes de que se fabriquen.
Nvidia, la empresa más valiosa del mundo, es un buen ejemplo de la incertidumbre en el sector. Roza los seis billones de dólares en Bolsa. «Eso no garantiza su dominio. Si hubiese un nuevo algoritmo o un cambio en el procesamiento de la inteligencia artificial, puede haber también un cambio radical en la industria del hardware». Y recuerda que la fortuna de Nvidia llegó de rebote. «Sus tarjetas gráficas nacieron para los videojuegos, que usan unos cálculos muy parecidos a los que utiliza la IA» y, cuando irrumpieron los modelos de lenguaje como ChatGPT, supo aprovechar la ocasión. Casi toda la producción de chips depende de unas pocas fábricas, buena parte de ellas en Taiwán. «Ese cuello de botella hace que todo sea más frágil», explica.
Un simple correo le abrió las puertas de Georgia Tech, en Atlanta, una de las universidades punteras en el diseño de chips. «Estábamos desarrollando un simulador en la Universidad de Murcia. Se lo contamos a Tushar Krishna, que dirige allí un grupo de investigación, y le interesó». Lo que más le impresionó allí fue «la conexión entre las universidades, la empresa y el Gobierno».
«Mi interés por la informática surgió en el bachillerato. Quería entender cómo funciona un procesador, por qué se ejecuta un programa», recuerda. Esa curiosidad le dio «una visión muy global de todo», y opina que en tiempos de inteligencia artificial esa mirada de conjunto es lo que nos diferencia de las máquinas. «La IA te permite adentrarte en un campo más rápido, pero lo importante es tener ese conocimiento más general. Alguien con unos buenos fundamentos no solo de lo que sabe, sino también de lo que ignora, se puede adaptar rápido a cualquier entorno. La especialización está sobrevalorada».
Las claves de mi trabajo
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1.
«La inteligencia artificial necesita operar con millones de matrices, que son tablas de números, a base de cuentas sencillas—multiplicaciones y sumas— a toda velocidad».
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2.
«Mi investigación estudia cómo diseñar chips dedicados solo a eso. Desarrollé un simulador para probarlos en el ordenador antes de fabri-carlos y ver qué diseño funciona mejor».
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3.
«Muchos de los datos con los que trabaja una inteligen-cia artificial son ceros, y no hace falta calcularlos. Diseñamos un chip que se reorganiza para saltárselos y ganar tiempo».
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4.
«Si un chip no procesa estas aplicaciones a tiempo y gastando poca energía, nunca podremos usarlas a fondo. Un coche autónomo tiene que analizar la imagen a tiempo de frenar en el semáforo».
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