Dime de qué color es tu vajilla y te diré cuánto comes

La psicología del color. Un estudio de la Univerdad de Oxford relaciona directamente la tonalidad del plato con la cantidad de alimentos que vas a comer. Si te vas a poner a dieta, azul y verde son tus apuestas seguras. Blanco, rojo, amarillo y marrón, si te vas a relamer de gusto


Una visita inesperada de amigos y tú con la nevera casi vacía. Puedes preparar algo rápido, pero cruzas los dedos para que tus invitados no tengan mucha hambre. Lo primero, mantén la calma. Tienes a tu alcance un par de trucos infalibles que harán que salgas triunfante de este mal trago. También si estás pensando en ponerte a dieta, puedes tener en cuenta estos aspectos que te vamos a presentar a continuación. Porque dime de qué color es tu vajilla y te diré cuánto vas a comer.

Un estudio de la Universidad de Oxford reveló que el color del plato puede estimular o disminuir el apetito. Así, si le vas a declarar la guerra a la báscula, lo mejor es que tengas a mano una vajilla de color azul, ya que según este estudio favorece la disminución del apetito. También el verde, aunque en este caso el mensaje que nos envía nuestro cerebro es totalmente distinto, si aparece este color en un plato o en un alimento. En el primero, no te resultará demasiado atractivo comer en un plato verde, incluso puede provocarte rechazo. En cambio, en los alimentos tenemos la percepción de que todo lo verde es saludable y lo admitimos mejor.

Si lo que quieres es que tus invitados se relaman de gusto y repitan hasta la saciedad, deberás utilizar colores amarillos y claros. También el rojo fomenta que los alimentos parezcan más apetecibles. Lo mismo ocurre si utilizas una vajilla de color marrón. Si eres de los que te inclinas más por una vajilla blanca, deberás saber que da la sensación de limpieza y permite que pongas toda la atención en la comida. En cambio, los estampados, provocan el efecto contrario. Hacen que no distingas bien la textura ni el color de la comida.

Manuel Viso, jefe de Hematología del Hospital San Rafael y experto en nutrición ofrece una explicación científica que avala lo que se conoce como la psicología del color: «El cerebro interpreta las imágenes en la parte occipital, en la parte de atrás. Nosotros no vemos con los ojos, realmente vemos con el cerebro. Los ojos captan los colores, las formas.... y esos estímulos llegan al cerebro. Es el cerebro el que ve una casa, un tejado, un coche o una persona. Se sabe que, por ejemplo, para la interpretación de la comida, la parte visual del cerebro es determinante en más del 50 %. El cerebro le da más representatividad a lo visual, que a otros sentidos. Frente a algunos animales que le dan más importancia al olfato, por ejemplo». En ese sentido, insiste en que desde un punto de vista médico y científico se puede entender la importancia de los colores a la hora de comer más o menos porque las distintas tonalidades «influyen mucho en las percepciones neuronales» y «el cerebro le da mucha más importancia al color, que al sabor y al olor».

Rojo con tomate

Otro estudio, liderado por el nutricionista Brian Wansink, reveló que si coincide el color del plato con el de la comida, comerás más. Para demostrarlo le ofreció a 30 mujeres y 30 hombres un almuerzo tipo bufé donde había pasta con salsa Alfredo, de tonalidad clara, y con salsa de tomate. Y se podía servir en platos rojos o blancos. Aquellos que eligieron el plato blanco y se sirvieron pasta con salsa Alfredo y los que escogieron el plato rojo y se echaron pasta con salsa de tomate se sirvieron más cantidad. Mientras que si el color del plato no coincidía con el de la comida se echaban menos cantidad. En este caso, para Viso, lo que demuestra Wansink puede tener validez psicológica, pero «no es valorable en medicina porque para que sea estadísticamente significativo habría que hacerlo con 3.000, 4.000 o 6.000 personas».

¿Pequeño o grande?

Si quieres bajar unos kilos y piensas que es mejor utilizar el plato pequeño para servirte menos cantidad, no te engañes. «Hay una teoría, la ilusión de Delboeuf, que es una ilusión óptica en la que colocan dos puntos y los rodean con dos anillos. Uno con un anillo más pequeño y el otro con uno más grande. Quien lo ve le parece que el punto que está dentro del anillo más pequeño es más grande que el otro. Eso se quiso trasladar a experimentos en personas y el tamaño de los platos. En un experimento psicológico se vio que puede darse esta percepción con personas que no tengan hambre -que parezca que esté más lleno el plato pequeño-, pero si tienen hambre, identifican perfectamente qué plato tiene más comida, independientemente del tamaño. Es decir, que repetían. Por eso yo siempre recomiendo plato pequeño sí, pero sin repetir. Si no de nada vale», dice.

1. ¿CÓMO INFLUYE EL TONO DEL PLATO EN LA COMIDA?

Azul y verde

El color azul ayuda a la hora de hacer una dieta, la comida presentada con ese color de vajilla disminuye el apetito. Lo mismo pasa con el verde. Un estudio revela que puede provocar desagrado.

Estampados

Se evitan los platos de este tipo porque dificultan ver con claridad la textura y los tonos de la comida.

Rojos, amarillos y marrones

Los colores amarillos y claros ya son percibidos como estimulantes. Con los platos de color rojo, los alimentos se ven muy agradables y apetitosos. Lo mismo ocurre con los platos de tonos marrones.

Blanco

Da sensación de limpieza y el foco de atención único es la comida.

2. ¿CÓMO AFECTA EL TAMAÑO DEL PLATO?

Comemos más calorías cuando se sirve la comida en platos grandes y con utensilios grandes. Plato pequeño sí, pero sin repetir.

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