¡Prohibido comer a las cuatro de la tarde!

TUS NUEVOS HORARIOS. Con dos simples gestos podrás recuperar tu peso ideal. Cambia el horario de las comidas y haz que la última ingesta del día sea liviana. Desayuna a las ocho, come a las dos y cena a las ocho. Recuperarás tu línea


Si eres de los que en lugar de comer, meriendas, y la cena la haces a partir de las diez de la noche, lo tienes muy difícil, si quieres adelgazar. Porque aparte de la dieta que realices, tus hábitos no favorecen nada que tu organismo queme calorías. Un simple cambio de horarios puede ayudarte a conseguir tu peso ideal, pero, eso sí, debes tener en cuenta que es una carrera de fondo porque no será inmediato. Además, tienes que ser muy constante porque un cambio de hábito necesita eso, constancia. Aquí te damos las claves para recuperar tu peso sin que tengas que realizar una dieta muy estricta. Solo modificando costumbres. «Es muy importante ser estrictos. Hacer siempre los mismos horarios de comida porque nuestro organismo necesita rutina», reconoce la nutricionista Ana Golpe.

Sí, el desayuno debes hacerlo antes de salir de casa. Entre las ocho y las nueve. A las diez ya es demasiado tarde: «Aunque parezca una tontería, funcionamos mucho con los horarios solares. Cuando amanece necesitamos desayunar después de un largo período de ayuno. Durante el desayuno es cuando debemos ingerir los alimentos más energéticos, hidratos de carbono y aquellos que tengan más alto valor calórico. Y luego, aproximadamente cuatro horas después, ya necesitamos comer. Habrá quien que tenga que tomarse algo a media mañana, a otros, en cambio, el cuerpo no se lo pide», reconoce esta especialista que recomienda no comer después de las tres de la tarde.

Una hora después, debería estar prohibido ya: «Para nuestro organismo, las cuatro de la tarde ya es una cena porque a partir de cierta hora el cuerpo ya funciona más lentamente. Por eso se debe comer a las dos de la tarde, máximo a las tres. Es muy importante. Hasta esa hora, el cuerpo aún necesita ingerir algún alimento energético, incluso hidratos de carbono. Luego a partir de ahí, la comida tiene que ser más liviana». Esta afirmación la realiza no solo porque esté demostrado científicamente, sino también porque lo ha comprobado basándose en su experiencia de nutricionista: «La gente que trabaja a turnos o en hostelería y que come muy tarde, tiene muchísima tendencia a engordar después de llevar muchos años con esos horarios alimenticios. Eso se debe probablemente a que su organismo no metaboliza tan bien la grasa, aunque estén muy activos trabajando», indica Golpe, que ha comprobado que un simple cambio de horarios puede hacer adelgazar a cualquier persona. «Entonces yo les digo que a las dos de la tarde tienen que sentarse a comer, como máximo a las tres», dice esta especialista que considera que una simple reorganización de los horarios y de las comidas puede ayudar a adelgazar. «Simplemente con adelantar una o dos horas la comida es suficiente. Si el desayuno, en vez de tomarlo a las diez, lo hago a las ocho; la comida, en lugar de hacerla a las cuatro, a las dos, y la cena, en vez de a las diez de la noche, la tomo a las ocho, tu organismo ya cambia. También es verdad que es importante que la cena sea ligera, pero el cambio de horario es muy importante», reconoce.

No inmediato

¿Y cuánto se puede bajar de peso? Depende de cada persona, pero puedes llegar a recuperar tu línea, el peso que siempre has tenido, en función de tu constitución: «No va a ser una bajada rápida. Es un cambio de hábito alimentario. Lo que vamos a conseguir es que con el tiempo, el organismo mejore, y ese hábito saludable va a conseguir que tu organismo recupere su fisionomía. Puede hacer que recuperes el cuerpo que tenías habitualmente», indica.

Otro de los errores comunes que se suelen cometer se da en la cena. Aunque debe ser liviana, recuerda que tienes que sentarte y realizar una comida lo más saludable posible. No caigas en el error de pillar lo que encuentres en la nevera: «Yo le llamo el descanso del guerrero. Cuando tienes todo hecho, los niños dormidos, y dices ya acabé. Estás tan cansado que no tienes ganas ni de cocinar y coges cualquier cosa: fiambre, queso... Eso no es una cena, es comida muy calórica que te metes en el cuerpo muy tarde y ya cuando menos energía gastas», explica Golpe, quien recomienda hacer la cena incluso a las siete y media de la tarde.

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