Cuando exigencia no está reñida con disfrute

El Novobasket nació como heredero del Ademar con una filosofía de cultura del esfuerzo como pilar clave


VIGO / LA VOZ

Fundado en el 2013, el Novobasket vigués puede parecer en virtud de ese dato un club nuevo. Pero aunque formalmente lo sea, detrás tiene una historia de años, la del equipo de baloncesto del colegio Maristas del que nacieron. «Somos una continuación del que en principio era el Ademar, de los antiguos alumnos. Luego pasó a llevarlo directamente el colegio y en la temporada 2013/2014 decidimos separarnos y formarnos como club independiente, aunque con mucha vinculación», comenta. De hecho, continúa utilizando sus instalaciones.

El motivo de dar el paso de crear un proyecto nuevo vino dado por la sed de regirse por una filosofía propia y diferente de la anterior. Consiste en afrontar el deporte como un divertimento, pero sin que eso signifique que no haya una exigencia. «Queremos que los chavales entrenen bien, que se esfuercen y que tengan entrenadores que les van a enseñar y también les van a pedir que pongan de su parte. Se busca que los ejercicios tengan una progresión y que nadie venga por venir, sino que vengan a lo que tienen que venir», profundiza.

Para que eso sea posible, la base radica en unos entrenadores a la altura. Por eso Vázquez Ferro presume de contar con dos nombres propios con experiencia profesional que son el modelo del resto y les sirven de guía. «Nuestro director técnico es el entrenador del Amfiv de baloncesto en silla de ruedas, César Iglesias, que además lleva el equipo infantil de Liga Gallega, y el coordinador de funcionamiento es Yago Casal, que fue director de la escuela de entrenadores de Galicia. Son dos técnicos de un altísimo nivel», enfatiza. Y a ellos suma a Samuel Míguez, que también es entrenador superior. Al resto les buscan «que vayan a cursos, que se formen y se promocionen» para que eso redunde en el bien de los baloncestistas del Novobasket.

En este momento cuentan con alrededor de 150 integrantes que en su momento fueron algunos más por contar con equipo sénior. «Hace tres años tomamos la decisión de volver a empezar desde abajo e ir recuperando competiciones», precisamente porque los equipos de Maristas no se adaptaban a esa manera que tienen ellos de entender este deporte. «Había veteranos que estaban un poco por estar y tomamos la decisión de no salir en sénior hasta que los que ahora son nuestros cadetes lleguen a esa etapa, si salen», explica.

La exigencia y competitividad que caracteriza al club no significa, no obstante, que se le cierren las puertas a nadie. «Fomentamos el esfuerzo para conseguir resultados y que los chavales entrenen bien, que se lo tomen en serio», dice como única condición. De este modo, asegura, tienen «jugadores de todo tipo, mejores y peores», pero cualquiera que quiera jugar con ellos puede hacerlo. «Tampoco hay ninguna exigencia económica. Lógicamente, los niños pagan una cantidad, pero damos una serie de becas para que paguen la mitad o nada si lo necesitan. El que quiera puede venir», subraya. Lo que ni pueden hacer es «venir a entrenar cuando les dé la gana y no cumplir con las obligaciones» que tienen como miembros del Novobasket.

Orgullosos de sus resultados, en este corto período de tiempo ya han logrado tener representantes en las ligas gallegas de todas las categorías de las que han sacado conjuntos y en varias de ellas ya pelean arriba. La asignatura pendiente es el apartado femenino, ya que por ahora solo tienen niñas en mixtos. «El referente en Vigo es el Celta, que es muy potente. Tuvimos un convenio y las que destacaban iban allí. Estamos en ello, pero cuesta».

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