Buzos de O Morrazo retiran hasta 150 kilos de redes fantasma por inmersión
SOMOS MAR
Buceo Rías Baixas rastrea la ría de Aldán para eliminar artes que atrapan fauna
09 abr 2026 . Actualizado a las 00:44 h.Bajo la superficie del mar, lejos de la vista, O Morrazo esconde una contaminación silenciosa que continúa atrapando vida marina durante años. Redes, nasas, cabos y aparejos perdidos permanecen en el fondo funcionando como trampas invisibles. Peces que se enredan, pulpos atrapados y restos que se acumulan sin que nadie los retire. Esa realidad, que apenas se percibe desde la costa, es el punto de partida del proyecto Recuperación do Morrazo Somerxido, impulsado por Buceo Rías Baixas.
La iniciativa nace de la experiencia directa del propio equipo durante sus inmersiones habituales. En cada salida detectaban basura bajo el agua y artes de pesca abandonadas. La repetición de la escena llevó a crear una línea de trabajo específica para intervenir y, al mismo tiempo, visibilizar un problema que permanece oculto. «Uno de los objetivos fundamentales de este proyecto es la difusión, no solo el sacar la basura, sino concienciar a la gente de lo que tenemos debajo del agua y que como no lo ven, muchas veces no existe», explica Hugo Albés, responsable de Buceo Rías Baixas.
El proyecto, con base en la parroquia de Aldán, en Cangas, y financiado por el Plan Social de Ence Pontevedra, comenzó hace unos años con pequeñas acciones de limpieza y voluntariado que resultaban difíciles de mantener por su coste. La búsqueda de financiación permitió dar continuidad a la iniciativa y el año pasado se tradujo en dos grandes jornadas de limpieza submarina con voluntarios en los puertos de Aldán y Aguete. Aquellas actividades combinaron la retirada directa de residuos con exposiciones medioambientales al aire libre y talleres de recuperación de materiales, con el objetivo de cerrar el ciclo completo: acción directa, concienciación y reutilización. La respuesta, recuerdan desde la organización, fue masiva.
La nueva edición da un paso más y se centra en una línea concreta: la búsqueda de redes fantasma. El equipo rastrea el fondo con dispositivos de propulsión submarina en distintos puntos de la ría de Aldán y también en zonas como Ons y la Costa da Vela. Las inmersiones se realizan con un grupo reducido formado por un coordinador de seguridad y dos buceadores, que localizan las artes de pesca perdidas y las elevan a la superficie mediante globos. El resultado se repite en cada salida. El barco regresa cargado. «Cada vez que salimos estamos sacando entre 100 y 150 kilos. Nos tiremos donde nos tiremos, siempre encontramos para llenar», señala Albés. Redes, nasas, cabos y otros restos se trasladan después a tierra para su clasificación, pesaje y reciclaje.
El origen de estos residuos no responde, según explican, a vertidos intencionados. Las artes de pesca suelen perderse de forma accidental cuando quedan enganchadas en el fondo durante la actividad pesquera. El problema es que, una vez perdidas, nadie puede recuperarlas y permanecen durante años atrapando fauna marina. «Para el marinero es una pérdida brutal que se le quede una red en el fondo. Es un accidente. Pero luego nadie las recupera y se van acumulando», explica el responsable del proyecto.
Mientras permanecen bajo el agua, estas redes continúan funcionando. Peces que quedan enredados, pulpos que no pueden salir de las nasas o especies que mueren sin posibilidad de escapar. Ese impacto se prolonga durante largos períodos y afecta al ecosistema marino. «Aunque están perdidas, siguen pescando. Los peces se siguen enredando y los pulpos se quedan enganchados y no pueden salir», añade. Además de la retirada directa, el proyecto pone el foco en la divulgación. La intención es visibilizar una contaminación oculta y generar conciencia social.