¿Qué medidas de bioseguridad deben adoptar las granjas de porcino en extensivo?

El veterinario de ESP-Interporc Jordi Baliellas, que participará el sábado en una jornada organizada por Asoporcel en Lugo, detalla las medidas que han de tomar estas explotaciones para mantener a salvo sus animales.


redacción

La cría de porco celta gana terreno en Galicia. Cada vez son más los productores que apuestan por una raza en peligro de extinción cuya carne tiene una gran demanda en el mercado. A diferencia del cerdo de capa blanca, los celtas campan a sus anchas por fincas con un tamaño de varias hectáreas. Esa cría en extensivo requiere la toma de una serie de medidas de bioseguridad para la protección de estos animales frente a las enfermedades que pudieran transmitirles, fundamentalmente, otras especies de fauna salvaje. El veterinario de ESP-Interporc Jordi Baliellas, que participará el sábado en una jornada organizada por Asoporcel en Lugo donde hablará de bioseguridad en cartas en extensivo, detalla las medidas que han de tomar estas explotaciones para mantener a salvo sus animales. Un buen vallado del terreno, extremar el control sanitario de la comida y la limpieza del material que se use en granja son, según explica, medidas fundamentales para blindarlos. De hecho, hay países que han marcado como obligatorio la doble valla.

 

«Las granjas en extensivo tienen la particularidad de que los animales están más en contacto con el medio ambiente, con el entorno. Y dentro de eso el mayor riesgo es el contacto con la fauna salvaje», explica. Es por eso que una de las principales recomendaciones que hace es la colocación de un buen vallado, que incluso puede estar electrificado para evitar que los animales que viven en el exterior se acerquen. 

En el caso de los cerdos en general y del porco celta en particular, el principal riesgo es el jabalí. «Son portadores de diferentes agentes patógenos. En España -comenta- hay un plan de monotorización de fauna salvaje que lo que hace es un muestreo de distintos jabalíes hallados muertos en los campos o abatidos en cacerías. Hasta la fecha se ha detectado que en España son portadores de enfermedades como la salmonella, la Enfermedad de Aujeszky, micoplasma, brucella y otras».

Eso en España, pero en algunos países de Europa como Bélgica, Polonia, Bulgaria o Rumanía también son portadores de la Peste Porcina Africana (PPA). 

Pero la valla no es algo infalible porque los virus pueden entrar a la granja de otras muchas maneras. Este veterinario destaca la importancia de control muy bien la comida que se les da a los animales. «A veces pueden comer hierba que fue cortada en un prado por el que pasó un animal salvaje, puede tener sangre u otros restos orgánicos», apunta. Y lo mismo ocurre en la ropa que usan los dueños de la explotación: «Algunos también son cazadores. Esa indumentaria ha de lavarse porque pueden llevar restos en la ropa o el calzado», añade. Y recuerda que existen enfermedades que pueden contagiarse únicamente al estar morro con morro o con un mero estornudo como la Enfermedad de Aujeszky. De ahí la importancia de extremar las medidas de control. 

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