Todoterrenos gallegos que conquistan el mundo

Urovesa ya genera en el exterior el 67 % de sus ventas. A los usos militares se suman las unidades civiles, de alto valor y adaptadas al cliente, algo que los distingue de la competencia


Santiago / La Voz

Malasia, Indonesia, Singapur, Omán, Baréin, Kuwait, Rumanía o Portugal son algunos de los países en los que, recientemente, Urovesa ha colocado sus productos. Con sedes en Santiago de Compostela y Valga, esta empresa, dedicada a la fabricación de vehículos especiales, se ha convertido en un referente en el mercado de unidades adaptadas tanto para usos militares como civiles. Con una facturación de 58 millones y 110 empleos directos, la firma trabaja ahora en nuevos proyectos, como la incorporación de nuevos sistemas de motorización más eficientes y que permitan asumir los retos que se plantean a nivel de emisiones contaminantes.

Urovesa ya ha empezado a comercializar vehículos basados en soluciones con gas natural y combinaciones híbrido-eléctricas. El objetivo es estar en disposición de ofrecer a los clientes un abanico muy amplio que permita cubrir cualquier necesidad que planteen a nivel de motorización. La empresa gallega también está trabajando para desarrollar aplicaciones urbanas muy especializadas, producidas en series cortas pero con un alto valor tecnológico, que cubran necesidades que a día de hoy los grandes fabricantes de camiones no cubren. Es el caso, por ejemplo, de vehículos para recogida de residuos urbanos y servicios municipales en general, en zonas de la ciudad donde se requieran dimensiones muy reducidas y una alta capacidad de carga.

Urovesa está presente en 30 países de cuatro continentes. Le falta conquistar Oceanía. La compañía vendió en el 2018 a Argentina sesenta camiones contraincendios que servirán para proteger sus parques naturales. Se trata de vehículos con doble cabina, tracción cuatro por cuatro, con 4.500 litros de capacidad de carga para agua y espuma y que poseen además un sistema de autoprotección térmica y de aire respirable en la cabina para la tripulación. Una tecnología de la que disponen también las unidades que compró la Xunta para los servicios de extinción de incendios.

Hace ahora más de una década que Uro inició también la producción de vehículos con el volante en el lado derecho para poder comercializarlos en los países del mundo que dependieron del viejo imperio británico y donde es tradición circular por la izquierda. Una línea que permitió a la empresa gallega abrir mercados en África y Asia, y que supuso un rediseño de distintas zonas de los todoterrenos, al afectar al filtrado de aire, la dirección y a los frenos.

Uno de los proveedores habituales del Ministerio de Defensa

Uro arrancó a comienzos de los ochenta con la fabricación de vehículos todoterreno para aplicaciones industriales. Desde sus inicios, la gran especialidad de la empresa dentro del campo civil fueron los camiones contra incendios forestales y para el personal de protección civil. Pero la empresa gallega se convierte en proveedor del Ministerio de Defensa en 1984. Año en el que se hizo con la exclusividad de los vehículos de dos toneladas de carga útil. Después del éxito en 1984, Urovesa consiguió ganar otros dos concursos de forma consecutiva, en 1990 y 1997 (ambos para 5 años), en los que llegó a competir con algunas de las más prestigiosas marcas de todoterrenos del mundo.

Fue precisamente en 1990 cuando sacó los vehículos con caja de cambios automática, una prestación que hoy llevan todas las unidades entregadas a Defensa. En 1996, la empresa gallega sacó uno de sus productos estrella. El Vamtac, el vehículo de alta movilidad táctica, comercializado hoy por todo el mundo.

En el año 2013, la empresa gallega firmó un acuerdo marco con el ministerio, según el cual la Administración estatal seleccionaba a la firma santiaguesa como proveedora de todoterrenos durante un período de entre cuatro y seis años. De esta forma, el Gobierno, en función del presupuesto disponible y de las necesidades del Ejército, iba encargando nuevos vehículos a Urovesa.

«La innovación permanente es una clave fundamental del negocio»

M. Beramendi

Urovesa es una empresa familiar fundada en 1981. Desde entonces, poco a poco, ha ido avanzando, hasta convertirse en una referencia internacional en su sector.

­-¿Qué distingue el modelo de crecimiento de la compañía?

-Siempre hemos apostado por un crecimiento estable, basado, fundamentalmente, en tres líneas. Primero, la diferenciación y especialización: intentamos aportar soluciones a las necesidades que nos plantean nuestros clientes, en base a productos de alto valor añadido, tecnológicamente muy avanzados. Es segundo lugar, una estrategia intensiva en I+D+i. La innovación permanente es una clave fundamental del negocio. Y por último, una apuesta por la internacionalización. Logrado el liderazgo a nivel nacional, el siguiente paso lógico era la expansión a los mercados exteriores.

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