«Trabajar, después de 20 años en paro, me ha devuelto las ganas de vivir»

Ángeles Outón participó en el Programa Integrado de Empleo de la Fundación Juan XXIII, que ha logrado una inserción del 42 %


pontevedra / la voz

La de Ángeles Outón es una de esas historias duras, de superación, con final feliz. A los 20 años tuvo un accidente con secuelas complicadas. Múltiples operaciones, dificultades de movilidad y mucho dolor esquelético que derivó en un diagnóstico de fibromialgia.

Su dolencia la alejó del mercado laboral. El dolor constante le impedía cumplir con una jornada de trabajo. Y poco a poco acabó creyéndose que no estaba capacitada para ningún puesto. Y así pasaron 20 años, entre depresiones y mal humor. Con la autoestima cada vez más baja.

En noviembre del pasado año se inscribió en el Programa Integrado de Empleo que desarrolla la Fundación Juan XXIII y en el que participaron un centenar de personas con diferentes tipos de discapacidad. A Ángeles Outón le cambió la vida.

Las competencias adquiridas durante el curso la capacitaron para hacer prácticas en una conocida firma de ropa deportiva, Décimas, y después de las prácticas llegaron los contratos.

«Nunca pensé que con los dolores que tengo pudiera dar tanto de mí, pero es que cuando estoy trabajando me siento feliz». Ángeles reconoce que al principio le podía el miedo. «Yo me encerré en mí misma. Estaba agotada de que la gente me diese de lado, tanto a nivel laboral como incluso personal. Nadie quiere estar cerca de quien está enfermo o con dolores». Y poco a poco se fue quedando sola, centrándose solo en su familia y en su hija.

No escatima agradecimientos porque de esa situación no salió sola. Primero para todo el equipo técnico de la Fundación, que trabajaron con ella su autoestima y la confianza en sí misma. «Me dieron la oportunidad de vivir una vida plena. Ahora me siento orgullosa de mí y de mi capacidad porque he visto que puedo hacer cosas que creía que me estaban vetadas para siempre». Y también para el encargado de Décimas. «Creyó en mí desde el primer momento. Demostró una gran sensibilidad con mi problema, porque los dolores no desaparecieron y tal vez no rinda lo mismo que una persona sana, pero él siempre tuvo para mí una palabra amable y de apoyo; igual que el resto de mis compañeras».

Acaba de agotar un contrato de dos meses, pero confía en que la tienda necesite refuerzo durante la campaña de Navidad y la vuelvan a llamar. «Ahora tengo ilusiones y muchas ganas de hacer cosas porque sé que todavía puedo aportar mucho», concluye.

Ángeles forma parte del 42 % de discapacitados que logró insertarse gracias a este programa.

Héctor, el operario más minucioso de la plantilla de Vepersa

  

El de Héctor Heinzen es otro caso de integración laboral tras años desempleado. Es sordo y llegó a Pontevedra hace ya unos años desde su Uruguay natal. Lo hizo con su mujer y sus hijos. Pero no encontró trabajo y las cosas se empezaban a complicar.

Por casualidad se incorporó al Programa Integrado de Empleo de la Fundación Juan XXIII en su segunda edición y su percepción del mundo laboral comenzó a cambiar. Empezó con unas prácticas no laborales en Vepersa, haciendo tareas de lavado de coches.

Pero su precisión y minuciosidad no pasaron desapercibidos a sus jefes inmediatos, Pol Saez y Pepe Silva. Ambos reconocen que les sorprendió la adaptación inmediata de Héctor con el resto de la plantilla, lo que hizo que en poco tiempo asumiese ya tareas de más responsabilidad.

«Comenzó lavando los coches de segunda mano y la verdad es que los clientes estaban encantados con él». Su sordera no le impide tampoco hacer tareas como llevar los coches del concesionario a pasar la ITV.

Pero Héctor Heinzen llevaba tanto tiempo esperando que alguien le diese una oportunidad laboral que la implicación con su puesto es absoluta.

«Dos días a la semana está en el departamento de ventas. Aquí su trabajo es especialmente importante ya que vendemos coches de gama muy alta y tienen que salir impolutos. Y lo hace perfecto», insiste Pol Saez, director de posventa de Vepersa.

Tendrá continuidad en la plantilla del concesionario pontevedrés porque de él valoran sobre todo sus ganas de aprender. «Aunque no está entre las tareas para las que fue contratado, demuestra que quiere aprender más y de vez en cuando pide hacer cosas de pulidos o ayuda a cambiar un parabrisas».

Tercera edición

Ángeles Outón y Héctor Heinzen forman parte de las 42 personas con diverso tipo de discapacidad que este año lograron una integración laboral a través del Programa Integrado de Empleo de la Fundación Juan XXIII, que estos días ha iniciado ya la selección del centenar de participantes que optarán a esta formación a través de la tercera edición de este programa, cofinanciado por la Xunta.

Se formarán en materias como comercio, auxiliar de hostelería, servicios a la comunidad, jardinería o viverismo y lo harán con una metodología de apoyo en el puesto de trabajo.

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