El poni de Santiago Abascal


Si una sola palabra -relator- puede arruinar las expectativas de un Gobierno, y otra -felón- las del principal partido de la oposición, quién sabe las consecuencias que puedan tener los verbos más o menos gruesos que se pronuncien de aquí al 26 de mayo. El futuro, pues, no existe, pero lo que sucedería, de ir hoy las urnas, está en la encuesta de Sondaxe. Ahí se puede ver que Galicia no es Andalucía y que si Santiago Abascal finalmente entra por Pedrafita lo hará montado en un poni, no en un caballo. Poco o nada, afortunadamente para casi todos y todas, va a «reconquistar» por estos lares. Lo cual demuestra que hay fórmulas para contener a Vox más allá de las puestas en marcha por Pablo Casado, aunque él no las vea, ultra-obsesionado como está con dejar de ser la «derechita cobarde». Si Abascal llega a lomos de un poni, Ciudadanos lo hace subido a un burro, probablemente gracias a las opiniones tan Rosa Díez de Toni Cantó, y al interés más bien despreciable de Albert Rivera por Galicia. Esta encuesta deja también un mensaje a Pedro Sánchez, y eso que no se recoge, por ser tan reciente, su harakiri interruptus -él verá si quiere engañarse a sí mismo con el plusmarquista Abel Caballero-; y para Pablo Iglesias y su confundida marea. Quién les iba a decir a ellos, tan jóvenes, que cualquier tiempo pasado fue mejor. También hay recados para el BNG -Lores no va a durar toda la vida- y para Feijoo, al que sistemáticamente dan la espalda las ciudades: sus emisarios casi siempre acaban confortablemente aposentados en la irrelevancia política.

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