El Chicle se aleja de su presunta inocencia

Dos de las tres coartadas de Abuín se derrumban tras lo dicho por 35 testigos; la tercera, que niega el delito sexual, será analizada por los forenses, la baza principal de las acusaciones


VIGO / LA VOZ

José Enrique Abuín, cuatro vistas y 35 testigos después, se aleja de su condición de presunto para arrimarse a la de asesino y violador de Diana Quer. Nadie declaró a su favor. Ilustrativo fue lo dicho por un antiguo amigo: «Iamos a casas de alterne en Santiago, Vigo e Pontevedra. Moitas veces os dous contratamos os servizos. Preferíaas de pelo longo, morenas e delgadas. Polo día tamén iamos a institutos. Iamos no seu Alfa Romeo, chamábaas, gritaba dende o coche e falaba con algunhas por Facebook. Ata o tentou con miña irmá, de 26 anos, pero ela non quixo». Su exmujer, la misma que le brindó coartada, confiesa ahora: «Non o cría capaz. Agora, evidentemente, creo que foi el». Su hermana gemela, Vanessa, lo señala desde hace años por violarla: «Lo vas sobrellevando, sigues adelante. Es algo que no olvidas. Llega la fecha y siempre te viene a la cabeza».

También compareció una hermana del acusado para abrazar su derecho a guardar silencio. Los otros 35 citados, de una u otra manera, siguen casando las piezas de la acusación conjunta. Asumida también por el juez instructor de Ribeira y la Guardia Civil. El Chicle, mientras, ve pasar los testigos guarecido tras una pantalla de ordenador, negando casi todo con la cabeza o mirando al suelo aparentemente ausente. El relato procesal, tras la primera semana, pasa por probar tres situaciones que sentenciarían al acusado. La antesala de la prisión permanente revisable a la que puede enfrentarse.

Rúa Venecia o paseo

Ubicar la escena del crimen. Abuín sostiene: «Llegué A Pobra, no pasé por el paseo de O Areal, fui por la calle Venecia. Había dos vallas, después los camiones y las caravanas de los feriantes. Aparqué, a cinco o diez metros me encontré a Diana. Yo iba a robar gasoil. Vino una pareja de frente y la dejé pasar. Cogí gasoil en un camión y salí al asfalto. Me encontré a la chica y me fui a por ella para que no me delatara». Esta versión es diferente a otras aportadas previamente. Nadie puede situarlo ahí, tan solo un testigo feriante dijo inicialmente que escuchó a una pareja. Ya ante el jurado, el jueves, aseguró que «había bebido unas cervezas y fumado unos porros, dormía a esas horas».

«No noté que faltara gasoil y nadie comentó nada»

Los padres de la fallecida juraron que regresaba «siempre» a su casa por el paseo de O Areal, y no por la calle Venecia, en la que Abuín sostiene que la mató sin querer con la única fuerza de dos dedos. La última persona que se cruzó con Diana aquella madrugada del 22 de agosto del 2016 asegura que la vio en el tramo final del paseo de O Areal», su ruta habitual. Los nueve feriantes citados también desmontan la argucia del robo de gasoil: «A nosotros no nos faltó combustible del camión: lo sabríamos por el estado que deja forzar al depósito». «No noté que faltara gasoil y nadie comentó nada».

Un guardia civil zanjó: «Los vehículos apenas tenían gasoil, alguno estaba en la reserva, sería muy raro que no notaran que les faltó algo. Por las denuncias de estos robos sabemos que sí dejan marcas en el acceso al depósito». Está por ver si la defensa, con los testigos que faltan por hablar, podrá mantener hasta el final la tesis de la calle Venecia y el combustible.

Casual o planificado

Probar que la asfixió con la brida. Las evidencias forenses exponen que la brida localizada en el pelo de la joven fue utilizada para asfixiarla en la nave de Asados. Los buzos que recuperaron el cadáver aseguran lo mismo y fueron tajantes ante las dudas planteadas por la defensa: «Una brida no se mueve en ese pozo. Lo único que se modifica [al acceder los buzos] son las impurezas, no llegamos al fondo y por eso no se movió nada», dijeron ante la pregunta de si la brida pudo acabar fortuitamente en la melena de la joven. Falta por oír a los forenses, llamados a aportar, esta semana, los datos necesarios para demostrar que la asfixió en la nave de Rianxo.

Sobre este escenario, Abuín declaró el lunes que «no sabía si había agua en el pozo, sabía del pozo, pero no sabía si había agua o escombros. De no haber agua hubiese dejado el cuerpo allí». Ya el martes, un amigo citado desenmascaró la enésima mentira del Chicle: «En febreiro ou marzo [antes del crimen] fomos á nave, e preguntoume se quería ver o pozo do soto, e díxenlle que si. Levantamos a tapa para ver a auga. Usamos o desmontable que sempre levaba no maleteiro. Tamén usou un cable para mover a tapa de formigón».

«Antes de morir sucedió algo espantoso»

Todos contra el acusado

La agresión sexual. Se trató solo el viernes, sin ahondar pero aportando claves importantes. Varios buzos, con décadas de experiencia en rescates en espacios cerrados bajo el agua, dejaron claro que la posición de Diana en el pozo no es casual: «Todos los cuerpos, en el 99 % de los casos, tienen las piernas más cerradas»; «he visto muchos cuerpos con rigidez por el pánico»; «antes de morir sucedió algo espantoso». La reconstrucción del hundimiento, con una submarinista de características físicas similares a las de la fallecida y con los mismos pesos atados al cuerpo, compromete aún más al acusado: «Los bloques hacen que el cuerpo se hunda y lo arrastran con los pies hacia arriba». La realidad ya constatada es que Diana estaba suspendida en el agua a 50 centímetros del fondo.

Todo indica que las declaraciones previstas de los forenses serán la pared maestra de la acusación conjunta liderada por la Fiscalía. Está por ver de qué manera responde el jefe de los forenses al dardo lanzado por la defensa de Abuín en su alegato del primer día: «Como no hay ninguna evidencia, a la gente del Imelga se le ocurre aportar un teorema matemático que no tiene catetos, pero es como si fuera dirigido a catetos».

PROTESTAS DENEGADAS

Auto de hechos justiciables. Otro frente abierto por la letrada, en este caso con el magistrado presidente de la sala, Ángel Pantín, implicó más de diez protestas denegadas a la defensa. El origen del desacuerdo está en el auto de hechos justiciables, no recurrido por la abogada y firme desde el 5 de junio. La resolución deniega a la acusación la declaración de la víctima de Abuín en Boiro, ya sentenciada. Sí admite el testimonio y la documentación de la presunta violación a su excuñada, cerrada con auto de archivo hace años y reabierta en los juzgados de Noia. Dicha causa incluye hechos que también figuran en la acusación del crimen de Diana. De ahí que el presidente de la sala le pidiese a la defensa, hasta tres veces esta semana, que se ciñese al citado auto de hechos justiciables.

El Chicle mantiene que la muerte de Diana fue accidental: «Le eché una mano al cuello. Se quedó con los ojos abiertos, estaba muerta»

Javier Romero / Álvaro Sevilla
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La defensa del Chicle asegura que no hay pruebas de que asesinara y violara a Diana Quer Las acusaciones insisten en el carácter depredador de José Enrique Abuín Gey

La defensa de Abuín Gey asegura que la acusación de su cliente está condicionada por la presión social motivada por «las cadenas de televisión y periódicos»

«Le eché la mano derecha al cuello, se fue para atrás, y con la otra mano le agarré la cabeza sin darme cuenta de que estaba haciendo fuerza. Se quedó con los ojos abiertos, le golpeé la cara dos o tres veces y no respondía, estaba muerta», «mi intención no era matarla», pero el cadáver de Diana Quer se halló en una nave de Rianxo. “No hablamos», «nunca le dije morena ven aquí», «no le cogí el móvil ni lo manipulé», pese a que existen seis intentos para desbloquearlo. «No se me ocurrió llamar a la policía, reaccioné mal pero fue así», «nunca llevó bridas en el cuello», en referencia a la que apareció en el pelo de la joven, 496 días después de enterrarla en un pozo, «estaría en el pozo», dijo.

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