«Mociño, por aí non podes ir co patinete»

Los partidarios de estos vehículos piden una regulación y también que los usuarios hagan un uso responsable

Furor por los patinetes eléctricos: ¿por dónde pueden circular? Este tipo de vehículos se ven cada vez más en Galicia, pueden alcanzar los 30 kilómetros por hora, pero en realidad están en un limbo legal. Cada concello debe establecer si pueden viajar por el asfalto, las aceras o los carriles bici

redacción / la voz

Dos jóvenes observan los patinetes que Jacobo García tiene ordenados frente al escaparate de su establecimiento en pleno paseo marítimo de A Coruña. «¿A cuánto van?», le preguntan. No se refieren al precio del alquiler, sino a la velocidad. «A 25 kilómetros por hora», les contesta el gerente de Tour Coruña. «¡Qué poco!», le dice uno de los chavales. «Los tienes limitados, ¿no? En bicicleta vamos más rápido», completa el segundo. Aun así, están interesados y alquilan un par de patinetes durante una hora. «Por favor, escribid que no los eliminen. No le hacemos daño a nadie», nos dicen mientras salen directos al carril bici. Y es que esa es la norma de esta tienda. «Todo el mundo nos pregunta por dónde pueden usar el patinete. Nosotros lo limitamos al carril bici. Les decimos que no se acerquen a los peatones. Aunque por esta zona a veces es imposible».

Jacobo ha recibido en poco más de dos meses la visita sobre todo de turistas. «Conocen los patines de otras ciudades y nos preguntan si pueden callejear. Les decimos que no. Aunque todos seamos cívicos, te encuentras de todo. Esto no es para correr, solo para dar un paseo». Jacobo entiende la sorpresa de sus clientes. En las grandes ciudades los han visto circulando sin limitaciones. «La policía nos ha dicho que el carril bici es solo para eso, para bicis, pero al final ves que por esa zona también va gente en patines normales. Ahora mismo podrían circular por toda la ciudad menos por el asfalto». Jacobo explica esto mientras sale con un patinete hacia el paseo marítimo. En el paso de peatones se encuentra con un antiguo cliente. Alberto, de 24 años, los probó de alquiler y ahora se ha hecho con uno. «De segunda mano, por 250 euros. El mismo, nuevo, me salía por 500». Se une a nosotros mientras nos resume su experiencia. «Me muevo por la ciudad y no pago ni gasolina ni seguro». Este joven presume incluso de salir con el patinete del casco urbano. «¿Por qué no? Tengo 30 kilómetros de autonomía. Puedo ir, por ejemplo, de A Coruña a Oleiros». Le preguntamos cómo lo hace. El carril bici no es eterno. «Voy por donde necesito. Lo llevo por las aceras, pero es cierto que alguna vez me he metido por la carretera. Voy a 25 o 30 por hora y sí, lo reconozco, se molesta a los coches».

Solo con estar plantados en el paseo marítimo coruñés los viandantes ya nos miran de reojo. «Llaman la atención porque los vemos pasar muy rápido», comenta un señor. «A veces me atemoriza la velocidad», dice de forma discreta otro. Y es que sí, aunque no son aluvión, en A Coruña se nota su presencia. Alberto, como propietario, escucha estos comentarios en cada uno de sus desplazamientos. «Me dicen: “Mociño, no puedes andar por aquí con eso». Lo entiendo, pero por algún sitio podré ir. Puedes lastimar a alguien, pero hay que ir con responsabilidad. ¿Acaso no hace daño una bicicleta si te atropella?». Pide normas y que les dejen moverse por las aceras. Jacobo mantiene su idea del carril bici, pero cree que se les tiene que dar una solución a otras zonas.

Si algo no se les puede negar a estos eléctricos es su comodidad. El viaje por el carril bici es una maravilla. La convivencia con las bicicletas es buena, pero no vale despistarse: hay peatones que se cruzan e incluso nos encontramos con una silla de ruedas eléctrica. Desde luego, difícil y peligroso poner un patín en esta zona a 30 por hora. Otra cosa es probarlo por una zona sin apenas gente.

En la tienda de Xiaomi Coruña nos dejan uno de los patinetes más exitosos del mercado. Se mueve a entre 25 y 30 por hora y, aunque parezca mucho, en un espacio abierto no se tarda en alcanzarlos. Además, es muy estable. «Cuesta casi 400 euros, pero lo está comprando gente de todo tipo. Desde chavales para ir a clase a cualquier profesional para llegar al trabajo», dice Cristian Táboas. Este modelo se carga en cinco horas, tiene 25 kilómetros de autonomía, neumáticos, luces, freno de disco y es plegable. «Vendemos un medio de transporte, no un juguete. A veces nos enteramos de que el cliente le da un uso que no fue lo hablado en tienda: sí, se puede trucar, puedes ponerle un accesorio para llevar a un niño, pero estás corriendo un riesgo innecesario. Hay que usarlo con dos dedos de frente. Tampoco en el coche pisas a fondo el acelerador, ¿no?»

El modelo de la foto es un scooter, también eléctrico, que puede pasar de los 60 por hora
El modelo de la foto es un scooter, también eléctrico, que puede pasar de los 60 por hora

En Vilagarcía han quedado escaldados de la experiencia. Pedro Calvo ha dejado de alquilarlos. «Nos puede salir caro. No podemos tenerlos hasta que haya normas. El vacío legal es grande y hay quien no respeta al peatón». Oh Wheels ha tenido que afrontar atropellos e incluso que quien alquila el patinete se lo deje a su vez a otros. «Deberían regularse con matrículas y seguros para que los propietarios se hagan responsables. Incluso les pondría chaleco y casco». Pedro ya no alquila, pero sí vende un vehículo eléctrico que ya se pasa de patín. Es un escúter, mucho más robusto y que alcanza los 60 por hora. Tampoco hay normas para esta moto. Su joven propietario ya se ha enfrentado a todo. «La gente me llama la atención por la acera o el paseo. Tráfico me da el toque si voy por carretera. Ahora solo lo uso en una zona rural». Apenas lo mueve, y eso que ha pagado por él 1.000 euros.

Los vehículos de movilidad personal (VMP) no pueden ir por la calzada

José Manuel pan

Los patinetes, monopatines y otros aparatos de similares características están encuadrados en lo que Tráfico denomina vehículos de movilidad personal (VMP). Suelen moverse en espacios urbanos y es ahí donde se generan los conflictos con los demás usuarios, casi siempre peatones. No hay por ahora una regulación específica sobre la circulación de estos vehículos. La propia DGT reconoce que al carecer de un espacio propio en las vías, estos vehículos «generan situaciones de riesgo al compartir el espacio urbano con el resto de los usuarios», y por eso en el año 2016 dictó una instrucción con una serie de criterios a seguir hasta que haya una normativa específica. Esa instrucción con normas básicas va dirigida a los ayuntamientos, que son los que tienen que establecer las limitaciones a la circulación en las vías urbanas.

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