Las entrañas de un tanque de tormenta

Estas instalaciones son la primera criba de los 50.000 metros cúbicos de residuales generados al día por Ferrol y Narón


Ferrol

La estación depuradora de Caneliñas recibe y trata una media anual de 18,3 millones de metros cúbicos de aguas residuales procedentes de la red de saneamiento de Ferrol y Narón. Pero dentro de ese proceso juegan un papel muy importante los once tanques de tormenta y la estación de regulación de caudales situada en la Carretera Baja del Puerto, que son los que encargados de la primera criba de los vertidos y, a la vez, tienen la capacidad de retenerlos en momentos críticos generados por lluvias intensas.

El director de explotación del saneamiento por parte de Acuaes, José Piñeiro, acompaña a La Voz en una visita a uno de esos tanques de tormenta, el denominado Esteiro 2, que está situado en la parte trasera de los edificios de la avenida de Esteiro conocidos como El gusano. Se trata de conocer los entresijos de unas instalaciones que se han integrado en el medio en el que se ubican y cuyo interior sorprende por la limpieza y la ausencia total de olores, a pesar de su contenido.

Las aguas residuales llegan a los tanques de tormenta procedentes de las redes de saneamiento y se depositan en las piscinas situadas en el sótano, en las que los materiales sólidos, como es el caso de las toallitas que tantos problemas generan en algunas ciudades y que aquí también hay, pero no llegan a colapsar las tuberías, pasan por un rodillo de dientes que minimiza su impacto. Según explica José Piñeiro, lo deseable sería que no las hubiese, lo que permitiría reducir costes, y también se desaconseja verter a la red aceites, que emulsionan y forman pelotas de grasa que pueden producen atascos en las conducciones.

          

Las aguas residuales -en los tanques de tormenta no se retira ningún residuo- suben después a las bombas que las elevan al interceptor y que, por gravedad, las envía a la estación de bombeo de A Malata, desde la que acaban en la EDAR de Caneliñas.

Freno a las inundaciones

Los tanques de tormenta tienen una capacidad de retención total de 30.300 metros cúbicos, que resulta muy útil para momentos puntuales, como cuando se producen lluvias intensas. De este modo se puede controlar la red, evitando inundaciones derivadas de aportes masivos de agua. A este respecto, José Piñeiro explica que los habituales anegamientos que se producen en determinados puntos de la ciudad son consecuencia de la acumulación hojas o basuras en las rejillas de los sumideros.

Los tanques de tormenta cuentan, para situaciones excepcionales, con unos aliviaderos que desembocan en la ría y están dotados con unos tamices que impiden el paso de sólidos como los plásticos.

Piñeiro asegura que estos alivios puntuales, que se producen en torno a 125 veces al año, tienen una duración de muy pocos minutos -el 0,67 % del tiempo que podrían estar vertiendo- y no representan ningún problema de contaminación, porque el aporte está diluido por el agua de lluvia. Y puntualiza que solo representan el 99,7 % de los residuos que generan Ferrol y Narón, en una media en tiempo seco de 36.000 metros cúbicos y de 66.000 los días húmedos.

Un sistema de ionización del aire evita el mal olor que generan las aguas residuales

Carmela López

Los tanques de tormenta están dotados con un sistema de eliminación de los olores que desprenden las aguas residuales que discurren o, excepcionalmente, se almacenan en las piscinas del sótano. El aire se ioniza mediante unas lámparas que descomponen los compuestos causantes del mal olor, principalmente el ácido sulfhídrico, que se asemeja al que desprenden los huevos podridos.

De ahí que en el interior no se perciba ningún olor extraño, lo que permite que los operarios pueden realizar su trabajo en un ambiente adecuado.

También contribuye el sistema de limpieza de los propios tanques de depósito de los vertidos del saneamiento, que consta de unos depósitos basculantes que se llenan de agua limpia y generan una ola para limpiar los sedimentos acumulados en el fondo.

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Siete profesionales se encargan del control de las instalaciones

Carmela López

La plantilla que se encarga del mantenimiento y control de los tanques de tormenta del saneamiento de Ferrol y Narón está integrado por siete personas. Se trata del director de explotación del saneamiento, de Acuaes, y de un jefe de servicio, un encargado y cuatro operarios electromecánicos que pertenecen a la compañía Viaqua. Cubren el servicio en dos turnos de ocho de la mañana a ocho de la tarde para realizar el mantenimiento rutinario y reparar las posibles averías, y por la noche hay un retén de guardia que se hace cargo del control de las instalaciones desde su casa, a través de una aplicación informática que les comunica las incidencias en el teléfono móvil. Así, y valiéndose de las últimas tecnologías de la comunicación, los operarios tienen conocimiento sin moverse de su domicilio de si la incidencia requiere de su presencia física o la pueden solucionar a distancia. No obstante, durante el día siempre hay personal moviéndose por los 11 tanques de tormenta.

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