Campeones del oscurantismo


Parece que las negociaciones entre el PSOE y Esquerra van bien. Lo demuestra el hecho de que el gran problema ya no es lo que hablan, sino la fecha de la investidura: o se hace antes de la Navidad o después de Reyes. Y lo demuestra, sobre todo, el comunicado conjunto que ambas partes difundieron al término de la reunión del martes. Fíjense qué claridad expositiva, qué bien elegidas las palabras, qué transparencia en el texto: «Hemos avanzado en la reflexión para activar la vía política buscando los instrumentos necesarios para su encauzamiento». Recuerda aquel mal chiste del Evangelio, cuando Jesús dijo a sus apóstoles: «Ahora me veis, después no me veréis, luego me volveréis a ver», a lo que Pedro (el apóstol, no Sánchez) respondió: «Maestro, si me gustas es por lo bien que te explicas». Y recuerda también lo que decía el director de un periódico a su editorialista: «Oscurézcalo un poco, que se le entiende todo».

Ahora se entiende por qué este año no hubo resultados de pruebas de comprensión lectora para el informe PISA: les pusieron a los alumnos quinceañeros textos de nuestros políticos. El que acabo de transcribir no es que sea bueno o malo, que no se trata de calificar la calidad literaria. Es que hay que ser un gran profesional del oscurantismo para alcanzar la gloria de escribir para el gran público de forma tan enrevesada que no haya cristiano que lo pueda traducir. Es una de las especialidades de nuestros dirigentes. Cada día superan lo que parecía insuperable. Se nota que muchos años de ejercicio profesional han creado una forma de comunicación solo al alcance de los privilegiados que son capaces de adivinar el pensamiento ajeno.

Pues bien: lo que los adivinadores han descubierto es que la cosa va bien. Los socialistas desmienten a su jefe Sánchez y admiten que hay un conflicto político y que lo van a arreglar en colaboración con los separatistas. ¿Cómo? Está clarísimo: «Con los instrumentos necesarios para su encauzamiento». ¡Albricias! Unas horitas de charleta, sin costar un euro extra al erario público, dan con la clave para resolver el problema que no tenía solución, que es el encaje de Cataluña en España. No se dignan en dar una pista al contribuyente de cuál es esa clave. Sabemos que se trata de investir a un presidente, pero ignoramos por completo por dónde va la puja, qué precio se pide ni qué condiciones acepta la parte contratante. Se puede estar asumiendo la autodeterminación, pero no se dice. Se puede estar produciendo el milagro de un partido independentista que acepta el marco constitucional, y no lo podemos celebrar. Y esto lo hacen los que siempre han prometido transparencia. Pues, si es así, casi me pongo a gritar: ¡Viva la oscuridad!

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