La última condena al viejo socialismo

La sentencia de los ERE escribe el punto final de varias carreras políticas. Los condenados tienen cinco días para comunicar sus recursos al Supremo


Redacción

Siete años de investigación, uno de juicio y otro más para la redacción del fallo cristalizaron este martes en una contundente sentencia condenatoria para 19 de los 21 ex altos cargos de etapa socialista de la Junta de Andalucía —con los expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán a la cabeza— acusados por el mayor caso de corrupción política de España: el de la concesión fraudulenta durante una década (entre el 2001 y el 2010) de casi 700 millones de euros en ayudas sociolaborales y a empresas en crisis para prejubilaciones o despidos. El tribunal considera a los expresidentes «conscientes de la palmaria ilegalidad» de sus actos. Estas son sus trayectorias.

Manuel Chaves: el sindicalista que le regaló un título a la Duquesa de Alba

Manuel Chaves, en la Audiencia Provincial de Sevilla
Manuel Chaves, en la Audiencia Provincial de Sevilla

Luís Pousa

Manuel Chaves (Ceuta, 1945) se ha estilizado con los años. Cuando era ministro con González, lucía un rostro rubicundo. Fue entonces cuando Jaime Campmany, no sabemos si a favor o en contra, escribió que su cara imitaba el escudo del Barça. Siempre tuvo la frente y las ideas muy amplias. Hijo de familia más bien conservadora (su padre era un militar africanista y su madre ejercía en la Sección Femenina), se hizo socialista en las aulas de Derecho de Sevilla y en las actividades extraescolares que frecuentaba junto a Felipe González, Alfonso Guerra y Luis Yáñez (el de la Expo).

Fue dirigente de UGT hasta que Felipe lo convirtió en ministro de Trabajo en 1986. Su propio sindicato le montó en 1988 una huelga general que le acabó costando el puesto, aunque González se lo cargó en diferido, en 1990, cuando lo mandó a presidir la Junta de Andalucía. Aceptó la mudanza a regañadientes, pero luego se puso cómodo y se quedó 19 años en San Telmo. Ni Fraga. ERE al margen -«Es un asunto de tres o cuatro golfos, zanjó»-, el mayor escándalo de su mandato fue cuando nombró a la Duquesa de Alba hija predilecta de Andalucía (el único título que no poseía Cayetana). Zapatero lo rescató para Madrid y lo hizo vicepresidente tercero en el 2009. Ese año el Barça lo ganó todo y Chaves empezó a perder cosas: el ministerio, la presidencia del PSOE y los juicios. Al final, hasta se le cayó el escudo del Barça de la cara.

José Antonio Griñán: el inspector de Hacienda al que le burlaron las ayudas

El expresidente José Antonio Griñán, 6 años de cárcel por un delito de malversación y a 15 años de inhabilitación por otro de prevaricación
El expresidente José Antonio Griñán, 6 años de cárcel por un delito de malversación y a 15 años de inhabilitación por otro de prevaricación

Mercedes Lodeiro

El delfín de Manuel Chaves y mentor de Susana Díaz es el político que ha salido más damnificado en un caso que ha juzgado a una década del Gobierno andaluz. Y lo es por el hecho de haber sido consejero de Economía y Hacienda, departamento desde el que se diseñaban los Presupuestos donde figuraba la partida malversada. José Antonio Griñán, (Madrid, 1946) siguió los pasos de Chaves, en la administración y en el partido. Fue presidente de la Junta (2009 al 2013) y del PSOE, y ministro de Trabajo. Conocida era la amistad de ambos y de sus mujeres hasta que Griñán llegó a la presidencia de la Junta. Obligó entonces a convocar un congreso extraordinario para poner fin a los 16 años de liderazgo de Chaves, quien le había hecho consejero en 1990. El estallido del caso ERE en el 2011 rompió la amistad de este inspector de Hacienda, amante de la música y la lectura, con su mentor. Y desde entonces todo en su vida fueron ya descensos y dimisiones. En el 2013 dejó la presidencia de la Junta, en el 2015 reconoció que lo de los ERE «no eran un gran plan [para delinquir], pero sí un gran fraude». Ese año dimitió como senador y al año siguiente se dio de baja en el PSOE. Ayer le llegó la guinda en su carrera al inspector: «No fue fiscalizado ni uno solo de los expedientes de concesión de ayudas sociolaborales y ayudas a empresas del programa 31L0», zanja la sentencia.

Magdalena Álvarez: el final de la carrera de la todopoderosa dama de hierro

La exministra Magdalena Álvarez, condenada a 9 años de inhabilitación especial por delito continuado de prevaricación
La exministra Magdalena Álvarez, condenada a 9 años de inhabilitación especial por delito continuado de prevaricación

Francisco Espiñeira

Magdalena Álvarez Arza (San Fernando, Cádiz, 1952) fue durante muchos años la mujer más poderosa de Andalucía. Maleni, como era conocida por amigos y enemigos, era la dueña de la caja fuerte de la Junta. La misma desde la que se libraban millonarios pagos que amigos del PSOE andaluz se fundían alegremente cientos de miles de euros cada semana en burdeles, cocaína y mariscadas en lugar de dedicarlos a solucionar el problema de los desempleados andaluces.

Álvarez no hizo muchos amigos en su carrera política. Para la historia quedará su desprecio a Galicia -«plan Galicia de mierda», llegó a decir a preguntas de los periodistas cuando era ministra de Fomento en el esplendor de la era Zapatero y se le recordaban las promesas incumplidas por los vertidos del Prestige- y una larga carrera al servicio de los intereses del PSOE después de doctorarse en Economía: consejera andaluza, ministra, eurodiputada y un retiro dorado como vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones hasta que tuvo que dimitir en el 2014 tras verse salpicada por la corrupción del caso de los ERE por el que ahora ha sido condenada a nueve años de inhabilitación por los errores cometidos durante su etapa como máxima responsable de Economía de la Junta de Andalucía entre 1994 y el 2004.

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